23/06/2025
"Hijos de religión fieles:
el verdadero tesoro del terreiro"
En un mundo donde muchos buscan los caminos espirituales como si fueran vitrinas para mostrar logros o ganar títulos, los hijos de religión que caminan con fidelidad y compromiso silencioso son verdaderos tesoros dentro del terreiro.
No son aquellos que más hablan, ni los que se sientan adelante por costumbre, sino los que entienden que cada obligación requiere mucho más que presencia: exige entrega, trabajo, respeto y corazón.
Son ellos los que llegan antes de la ceremonia a limpiar, barrer, preparar.
Los que cargan sillas, ceban café, organizan los trajes y bendicen el espacio con su buena voluntad.
Son los que no se van corriendo al terminar, sino que se quedan recogiendo, agradeciendo, devolviendo al templo la energía que recibieron.
Porque ser hijo o hija de religión no es sólo vestir blanco ni hacer silencio en gira.
Es también saber que el terreiro necesita manos que trabajen, cuerpos que sostengan, corazones que vibren en unión con la fuerza espiritual que allí habita.
No se trata de hacerlo por obligación, sino por comprensión.
No por reconocimiento, sino por devoción.
El que limpia el piso después de una gira sagrada no está haciendo algo menor.
Está sellando un pacto.
Está cuidando la casa de los Caboclos, Exu y Orixás como si fuera su propia casa, porque lo es.
Está devolviendo con humildad todo lo que recibió en forma de bendición, cura o consejo.
La verdadera fidelidad en la religión se mide en acciones, no en palabras.
En estar sin que te llamen, en ayudar sin que te lo pidan, en comprender sin que te expliquen.
Que nunca falten en los terreiros esos hijos e hijas fieles, que sostienen con amor lo que otros apenas observan.
Ellos son el axé silencioso que mantiene viva la llama de la espiritualidad. Ilé Xangô -Oxum