01/05/2026
En el vino convergen muchas manos. Las que trabajan la tierra antes del amanecer, las que deciden en la bodega, las que sostienen cada parte del proceso sin que nadie lo vea.
En Tupungato, la cosecha empieza con frío, con silencio, con una caja sobre el hombro. Pero también con criterio, con años de oficio, con decisiones que no se improvisan.
Hoy reconocemos a todos los que hacen posible iMatorras desde el primer paso.