27/07/2026
En estos momentos estoy haciendo un re-branding total. Estoy en Venezuela trabajando como creadora de contenido por internet, porque hoy en día si no tienes presencia en redes sociales, tu negocio casi no existe.
Por eso empecé a colaborar con una naturoterapeuta que me ayudó mucho hace años. Actualmente la estoy apoyando a crear su presencia online y, de hecho, le construí casi toda la marca. Mientras trabajaba allí, escuché una conversación con la mamá de uno de sus pacientes. Ellos se dedican al despitaje de alergias, y en ese momento le estaba explicando absolutamente todo lo que su hijo no podía comer. La mujer se desesperó y preguntó: “¿Entonces qué le doy de desayuno?”.
Hay opciones, pero la mayoría son harinas y productos extremadamente caros que terminan afectando el bolsillo de las familias. En ese instante pensé que, si de algo sé bastante, es de comida vegetariana y de alternativas alimentarias. Durante mucho tiempo viví en una comunidad espiritual donde los vegetales eran el pan de cada día, y además yo misma no puedo comer gluten. Siempre me he considerado una buena cocinera (no chef, pero sí capaz): puedo preparar desde un banquete vegano —aunque no sea mi preferencia— hasta una oveja completa.
Fue entonces cuando se me ocurrió que esta podía ser una buena oportunidad para poner todos mis conocimientos a trabajar y generar ingresos. Escuchando a esa mamá preguntarse qué darle de comer a su hijo, me acordé de la puba. Sé que no es exactamente el sabor preferido de un niño, porque es un alimento fermentado y los venezolanos no estamos muy acostumbrados a ese tipo de sabores, pero yo conozco bien la cocina y sé cómo adaptarla.
La clave está en la yuca: es uno de los alimentos más versátiles que tenemos y aún no la aprovechamos del todo. Siempre ha estado presente en nuestra mesa (en Venezuela no hay asado sin yuca), pero tiene muchos más usos, propiedades y, sobre todo, un precio mucho más accesible que las harinas especiales.
Por eso estoy creando **Masa Viva**: mandioca fermentada.
El nicho es claro: cada vez más personas no pueden comer gluten o se sienten mal con él. Ahí quiero entrar.