10/07/2026
Hay lugares que uno ve todos los días desde la distancia y que, sin saber por qué, despiertan una curiosidad imposible de ignorar. Eso fue lo que me pasó una mañana en Yopal.
Mientras realizaba algunos trabajos en la ciudad, no podía dejar de mirar hacia los cerros que la rodean. En la cima siempre destacaban unas antenas que parecían vigilar toda la inmensa llanura. Ese día me levanté con una idea fija: quería llegar hasta allá y descubrir cómo se veía Yopal desde ese punto.
Sin planear demasiado, abrí el mapa, encontré una ruta y empecé a subir. Cada paso me acercaba más a mi objetivo, hasta que la aventura dio un giro inesperado.
Al llegar a las antenas, me encontré con que el lugar estaba protegido por una base militar. Apenas aparecí, varios soldados me apuntaron con sus armas y me preguntaron qué hacía allí. Les respondí con toda la tranquilidad del mundo:
—Soy un viajero. Solo quería conocer el lugar y ver Yopal desde aquí.
Mi respuesta los dejó desconcertados. Me preguntaron cómo había llegado hasta ese punto y por qué nadie me había detenido más abajo. Después de explicarles que únicamente quería conocer el sitio, comenzaron a verificar toda mi información. Tomaron mis datos, revisaron mi cédula, me hicieron varias preguntas y se comunicaron con sus superiores en la guarnición militar.
Finalmente, me permitieron ingresar, pero siempre escoltado por dos militares.
Fue una experiencia única. Alcancé a grabar algunas imágenes para Tour del Burro, pero al ver el tipo de instalaciones que había allí —equipos de comunicación, sistemas de seguridad y armamento— decidí borrar ese material por responsabilidad y por mi propia seguridad. Hay lugares cuyo recuerdo vale más que cualquier video.
Lo que sí conservé fueron algunas fotografías del paisaje. Desde allí, Yopal se veía inmenso. La llanura parecía no tener fin y entender esa perspectiva hizo que todo el esfuerzo de la subida valiera la pena.
Durante toda la visita estuve acompañado por los militares. Nunca podía moverme libremente ni alejarme del recorrido autorizado. Aun así, fueron muy respetuosos y al despedirme me quedó una mezcla de emociones.