04/07/2026
Tarta de Galletas de Abuela
Una tarta clásica sin horno, con capas de galletas, crema suave tipo natilla y una cobertura brillante de chocolate. Queda cremosa, firme y perfecta para cortar en porciones.
Ingredientes
Para las capas
2 paquetes de galletas rectangulares tipo María o tostadas
250 ml de leche
1 cucharadita de vainilla, opcional
Para la crema de vainilla
1 litro de leche entera
4 yemas de huevo
160 g de azúcar
80 g de maicena
1 cucharadita de esencia de vainilla
40 g de mantequilla
Para la cobertura de chocolate
250 g de chocolate negro o chocolate para postres
200 ml de nata para montar o crema de leche
30 g de mantequilla
Preparación
En un cazo, mezcla la leche, las yemas, el azúcar, la maicena y la vainilla. Bate bien en frío hasta que no queden grumos.
Lleva el cazo a fuego medio y remueve sin parar con varillas hasta que la crema espese. Cuando tenga textura de natilla espesa, retira del fuego.
Añade la mantequilla a la crema caliente y mezcla hasta que quede lisa, brillante y cremosa.
En un molde rectangular, coloca una primera capa de galletas ligeramente humedecidas en leche. No las mojes demasiado para que no se rompan.
Cubre las galletas con una capa generosa de crema y alisa con una espátula.
Repite el proceso: capa de galletas, capa de crema, capa de galletas y capa de crema, hasta formar varias capas como en la foto. Termina con una capa lisa de crema.
Para la cobertura, calienta la nata sin que llegue a hervir. Añade el chocolate troceado y deja reposar 1 minuto.
Mezcla hasta obtener una crema de chocolate lisa y brillante. Añade la mantequilla y remueve hasta integrar.
Vierte el chocolate sobre la tarta y alisa la superficie con una espátula.
Lleva la tarta a la nevera durante mínimo 6 horas, mejor de un día para otro.
Corta en porciones cuadradas o rectangulares y sirve bien fría.
Consejos
Para que quede como en la foto, usa galletas rectangulares y coloca las capas bien alineadas.
La crema debe quedar espesa para que la tarta mantenga la forma al cortar.
La cobertura de chocolate debe estar tibia, no caliente, antes de ponerla encima.
Si la preparas de un día para otro, las galletas quedan más suaves y el corte sale perfecto.