30/03/2026
Un gran vino no es el que te da una lección, sino el que te cuenta una historia
Después de unos cuantos años recorriendo la Ribera del Duero y de haber descorchado ya unas cuantas miles de botellas (quien me conoce sabe que no exagero), uno aprende a distinguir cuando un vino tiene “verdad” detrás.
Hoy le toca el turno a este Pinea 2018. No es solo un vino de autor; es el buque insignia de una bodega que buscaba el “vino definitivo” y, sinceramente, creo que lo han rozado. De hecho, no soy el único que lo piensa: W**e Spectator lo situó como el 4º mejor vino de España en 2023, y se entiende perfectamente en cuanto lo tienes en la copa.
Lo que más me fascina es su equilibrio. Tiene un color picota con esos ribetes rubí que ya te hablan de su paso por madera, pero en nariz es donde empieza el espectáculo: una explosión de frutos negros fundidos con toques de especias y torrefactos que le dan una complejidad de las que te hacen detenerte a disfrutar el aroma. 🍇
En boca es donde saca los galones. Tiene una estructura imponente, con esa tanicidad intensa pero tan bien afinada por una acidez vibrante que lo vuelve pura elegancia en su largo recorrido. Es un vino con alma, bautizado en honor al majestuoso Pinus Pinea que vigila sus viñedos, y se nota ese respeto por la tierra en cada trago.
Os lo digo con la certeza que da la experiencia: es, sin duda, de los 10 mejores vinos que jamás he probado.