11/02/2026
El campo gallego lleva generaciones alimentando a nuestra tierra, criando vida y sosteniendo una cultura que nace de la relación directa con la naturaleza. Con esfuerzo y dignidad, labradores, ganaderos y pequeños productores mantienen viva una economía que no figura en los grandes balances, pero que es esencial para el futuro de Galicia.
Hoy, ese modelo está amenazado. El Tratado Mercosur representa un golpe directo a la soberanía alimentaria europea y, especialmente, a la gallega. Bajo el pretexto del libre comercio, se pretende abrir las puertas a productos que vienen de miles de kilómetros, elaborados con estándares ambientales, laborales y sanitarios mucho más bajos. Mientras tanto, aquí seguimos asumiendo costes de producción imposibles, con precios asfixiados, burocracia excesiva y una carga fiscal que no se corresponde con la realidad del medio rural.
La clase política parece tener otro plan: despoblar el campo, convertir las aldeas en museos vacíos y entregar las tierras a los fondos de inversión y a los grandes capitales. Pretenden que abandonemos nuestros orígenes para favorecer un modelo de concentración de la riqueza, donde el beneficio de unos pocos pesa más que el bien común.
Los ayuntamientos, que deberían ser la primera defensa del pueblo, actúan muchas veces alineados con las directrices del partido matriz, olvidando las necesidades reales de los vecinos. En lugar de apoyar políticas locales valientes, se inclinan ante el poder central, traicionando el mandato de quienes confían en ellos para mejorar la vida en el medio rural.
No vamos a callar. El campo gallego no es el problema: es la solución. Producimos alimentos de proximidad, cuidamos el medio ambiente, fijamos población y mantenemos viva una identidad que no se puede importar ni sustituir. Reclamamos políticas justas y precios que garanticen la sostenibilidad de nuestro trabajo.
Exigimos que se escuche a la gente del rural antes de firmar tratados que hipotecan nuestro futuro.
Defendemos una Galicia que viva de su tierra, no que la malvenda.
EL CAMPO GALLEGO NI SE RINDE NI SE VENDE.