La Ruta De Arletee

La Ruta De Arletee Arletee Arce / Viajes, Sabores y Motivacioenes.

🕊️ 28 de agosto de 2021…Hay fechas que pasan por el calendario y hay otras que se quedan clavadas para siempre en el alm...
28/08/2026

🕊️ 28 de agosto de 2021…

Hay fechas que pasan por el calendario y hay otras que se quedan clavadas para siempre en el alma.

Ese día recibí una llamada 📱 que jamás, JAMÁS, hubiera querido contestar.

Me dijeron que Juan Carlos Nava Quiroz, mi amigo, mi hermano por elección, había fallecido.

Así.
De un momento a otro.
Sin despedida.
Sin un último mensaje.
Sin darme tiempo de entender que el
C0 V1D acababa de arrebatarme a una de esas personas que uno cree que siempre van a estar.

Han pasado cinco años y todavía hay días en los que quisiera abrir WhatsApp y encontrar uno de tus mensajes.

Todavía recuerdo tus ocurrencias, tus reclamos, tus enojos y esa sonrisa tuya que parecía no acabarse nunca.

Y hay un recuerdo que siempre logra romperme un poquito y hacerme reír al mismo tiempo…

Una vez me bloqueaste porque no te contestaba rápido. 😒😂
Y como ya te extrañaba demasiado, busqué otro número y te escribí haciéndome pasar por una amiga.

Te dije que Arletee estaba muy triste, que te extrañaba y que por favor la desbloquearas.

Y tú, de mitotero, no tardaste nada. 😂

Me desbloqueaste.

Yo te escribí:

“Hola”.

Y tú me respondiste:

“¿Y tú cómo apareciste aquí?” 😂

Si supieras cuánto daría hoy por volver a recibir uno de esos mensajes tuyos… incluso uno reclamándome porque no te contesté a tiempo.

Porque uno no sabe cuál será el último mensaje.
No sabe cuál será la última llamada.
No sabe cuál será la última vez que va a escuchar la voz de alguien.

Y después llega la vida y te enseña, de la forma más cruel, que hay personas que un día simplemente dejan de contestar para siempre.

Nava, espero que donde estés sigas teniendo esa sonrisa tan bonita que te caracterizaba.

Aquí todavía se habla de ti.
Aquí todavía se te recuerda.
Aquí todavía haces falta.

El tiempo ha seguido caminando, pero hay ausencias que no se hacen pequeñas con los años… uno simplemente aprende a vivir alrededor de ellas.

Y la tuya es una de esas.

Te extraño, amigo.
Te extraño, hermano.
Te extraño en esos pequeños momentos en los que todavía pienso: “esto se lo tengo que contar al Nava ”… y luego recuerdo que ya no puedo.

Tal vez el cielo te ganó antes de tiempo, pero mientras yo siga aquí, también seguirás viviendo en una parte de mí.

🕊️ Juan Carlos Nava Quiroz
28 de agosto de 2021.

Hay personas que mueren una vez…
y hay personas que, mientras alguien las recuerde con amor, nunca terminan de irse. 🤍

EL REGALO QUE ME DEJÓ EN MI CUMPLEAÑOSEl 5 de enero era mi cumpleaños.De todas las fechas que tenía el calendario para d...
28/08/2026

EL REGALO QUE ME DEJÓ EN MI CUMPLEAÑOS

El 5 de enero era mi cumpleaños.

De todas las fechas que tenía el calendario para desaparecer de mi vida, escogió esa.

Me felicitó por Instagram.

Un mensaje.

Unas palabras que jamás imaginé que serían las últimas.

Y después… me bloqueó.

Sin una explicación.
Sin una despedida.
Sin decirme por qué.

Lo más difícil de entender no fue que se fuera.

Fue saber que se fue queriéndome.

A veces me pregunto si aquel bloqueo realmente era un adiós… o una de esas decisiones tomadas desde el orgullo, esperando que yo hiciera lo de siempre:

buscarlo,
insistir,
recorrer nuevamente la distancia que nos separaba
y terminar corriendo a sus brazos.

Quizá estaba seguro de que volvería.

Porque durante mucho tiempo yo le enseñé que, aunque me doliera, siempre encontraba el camino de regreso.

Pero aquel 5 de enero ocurrió algo que tal vez ninguno de los dos esperaba.

Él me bloqueó…
y yo no fui detrás de él.

No porque hubiera dejado de amarlo.

No porque no me doliera.

Mucho menos porque no quisiera correr a buscarlo.

Simplemente llegó un momento en el que entendí que amar a alguien no podía significar perseguirlo cada vez que decidiera desaparecer.

Y así, el día de mi cumpleaños, recibí uno de los regalos más dolorosos de mi vida:

su ausencia.

Tal vez él esperaba que unas horas después apareciera buscándolo.

Tal vez pensó que mi amor volvería a ganarle a mi dignidad.

Tal vez creyó que aquella historia se repetiría una vez más.

Pero esta vez no.

Y quizá esa sea la ironía más triste de nuestra historia:

él pudo haberme bloqueado pensando que yo regresaría…
y yo pude haberme quedado esperando que él volviera.

Dos personas que todavía se amaban.

Dos orgullos en silencio.

Dos vidas esperando un movimiento que nunca llegó.

Y un 5 de enero que dejó de ser solamente la fecha en que nací…

para convertirse también en la fecha en que murió nuestra historia.

Porque hay amores que no terminan cuando dejamos de sentir.

A veces terminan simplemente porque, por primera vez…

nadie regresó.

Y quizá tú me bloqueaste esperando que volviera a buscarte.

Lo que nunca imaginaste fue que esta vez iba a amarte desde lejos…

y dejarte ganar.

Qué extraño debe ser publicar fotografías que yo misma te tomé y fingir que solo estás recordando un lugar…cuando en rea...
27/08/2026

Qué extraño debe ser publicar fotografías que yo misma te tomé y fingir que solo estás recordando un lugar…

cuando en realidad, cada una de esas fotos también es un recuerdo mío.

Tú apareces en ellas.
Yo no.

Pero no porque no estuviera ahí.

No aparezco porque era yo quien sostenía la cámara.

Era yo quien te decía dónde pararte.
Era yo quien esperaba el momento perfecto.
Era yo quien te pedía que sonrieras.
Era yo quien quería guardar para siempre al hombre que amaba en los lugares donde estábamos construyendo nuestra historia.

Y ahora, después de tantos años, las publicas.

Quizá para los demás sean solamente fotografías bonitas de viajes que alguna vez hiciste.

Pero tú sabes quién estaba detrás de cada clic.

Y eso cambia todo.

Porque cuando miras tu sonrisa en esas fotografías, no solamente estás viendo cómo eras…

estás viendo cómo sonreías mientras yo te miraba.

Cuando vuelves a esos paisajes, no estás regresando solo a un lugar.

Estás regresando a una época en la que todavía me tenías.

A esos kilómetros que recorríamos para encontrarnos.
A esas conversaciones interminables.
A esos pequeños momentos que entonces parecían normales y que hoy solo existen porque alguien tuvo la necesidad de guardarlos.

Y esa alguien fui yo.

Qué ironía tan cruel…

hoy utilizas mis ojos para regresar a un pasado del que intentaste sacarme.

Porque esas fotografías podrán estar en tu teléfono, en tus redes, en tus recuerdos…

pero muchas existen porque yo te amaba lo suficiente como para detener el tiempo por ti.

Yo estaba detrás de la cámara pensando que algún día miraríamos esas fotos juntos y recordaríamos cuánto habíamos vivido.

Nunca imaginé que llegaría el día en que tú las mirarías sin mí…

y mucho menos que las publicarías como si aquella historia hubiera sucedido solamente contigo.

Pero hay algo que ni el orgullo, ni los años, ni todos los recortes del mundo pueden modificar:

tú sabes quién estaba ahí.

Sabes quién recorrió esos caminos contigo.

Sabes quién estaba detrás de esa fotografía.

Y sabes perfectamente a quién miraban tus ojos justo antes de que se escuchara el clic.

Por eso publícalas.

Publícalas una por una.

Regresa a todos nuestros lugares si quieres.

Recórtame de aquellas donde aparezco y conserva aquellas donde no se ve ni un centímetro de mí.

Porque quizá esas sean las más difíciles de todas…

en las que no aparezco, pero estoy en absolutamente todo.

Estoy en el encuadre.
En el momento.
En tu sonrisa.
En el recuerdo.

Estoy detrás de tus ojos porque primero estuve detrás de esa cámara.

Y algún día quizá mires una de ellas y recuerdes algo que ninguna publicación contará:

que la mujer que tomó esa fotografía no sabía que estaba fotografiando a un hombre que un día tendría que aprender a extrañar.

Ella todavía creía que habría más viajes.
Más carreteras.
Más fotografías.
Más nosotros.

Ella todavía creía que el amor iba a ser suficiente.

Y tal vez ahí esté lo verdaderamente triste:

yo tomaba aquellas fotografías pensando en nuestro futuro…

mientras hoy tú las publicas porque nuestro futuro terminó convirtiéndose en tu pasado.

Así que sigue subiéndolas.

Porque cada vez que publiques una fotografía tomada por mí, habrá una verdad que solamente tú y yo podremos ver:

todos mirarán al hombre de la foto…

pero solamente tú recordarás a la mujer enamorada que estaba detrás de la cámara.

Y cuando algún día quieras volver a encontrar esa mirada en alguien más, quizá entiendas demasiado tarde que lo irrepetible de aquellas fotografías nunca fueron los lugares.

Era quién te estaba mirando mientras las tomaba. 🖤

Recórtame.Hazlo cada vez que quieras volver a uno de esos lugares que alguna vez fueron nuestros.Recorta mi rostro.Mi cu...
27/08/2026

Recórtame.

Hazlo cada vez que quieras volver a uno de esos lugares que alguna vez fueron nuestros.

Recorta mi rostro.
Mi cuerpo.
Mi mano junto a la tuya.
Mi lugar en el paisaje.

Haz que la fotografía cuente una historia diferente.

Haz que parezca que aquel día estabas solo.

Pero hay algo casi cruel en todo esto…

para poder borrarme, primero tienes que volver a encontrarme.

Tienes que abrir la fotografía.
Mirarme.
Recordar aquel día.
Recordar cómo éramos.
Recordar lo que sentías.

Y después…

cortar.

Tal vez la gente vea tu fotografía y piense que simplemente es un lugar bonito.

Pero tú y yo sabemos que no estás publicando solamente un paisaje.

Estás publicando un recuerdo al que le quitaste una persona.

Y puedes quitarme de la imagen…

pero no del día.

Porque yo estuve ahí.

Estuve en el camino.
En las conversaciones.
En las risas.
En los silencios.
En aquello que dijimos y nadie más escuchó.

Estuve ahí cuando todavía no sabíamos que algún día miraríamos esos mismos lugares desde vidas diferentes.

Y eso es precisamente lo que ninguna edición podrá cambiar:

ese lugar ya me conoció contigo.

Puedes regresar cien veces.

Puedes tomarte fotografías nuevas.

Puedes llevar otra vida, otros sueños, incluso otras personas…

pero jamás podrás regresar siendo aquel hombre que llegó ahí conmigo.

Porque aquel hombre me amaba.

Y quizás todavía exista una parte de él que lo haga.

Solo que siempre hubo algo dentro de ti capaz de gritar más fuerte que ese amor:

tu orgullo.

Ese orgullo que tantas veces te hizo callar cuando querías hablar.

Que te hizo esperar que fuera yo quien regresara.

Que te hizo creer que siempre habría otra oportunidad.

Hasta que un día…

ya no regresé.

No porque hubiera dejado de amarte.

Sino porque finalmente entendí que amar a alguien no debería significar tener que rogarle constantemente que también te elija.

Y créeme…

irme de ti fue una de las cosas más dolorosas que me ha tocado hacer.

Porque cuando me fui, todavía te amaba.

Quizá por eso nuestra historia duele diferente.

Nosotros no fuimos dos personas que dejaron de sentir.

Fuimos dos personas que todavía sentían…

pero una esperaba que el amor venciera al orgullo, y la otra esperó tanto que terminó aprendiendo a marcharse.

Y aquí estamos.

Tú regresando a lugares donde alguna vez fuimos nosotros…

y yo convertida en esa parte de la fotografía que necesitas cortar.

Qué extraño, ¿verdad?

Alguna vez recorrimos tanta distancia para poder estar juntos…

y ahora basta deslizar un dedo para hacer como si nunca hubiera estado ahí.

Pero hay algo que nunca podrás recortar.

Lo que sentiste.

Porque cuando mires esa fotografía, quizá nadie note que falta alguien.

Pero tú sí.

Tú vas a recordar qué había exactamente donde ahora solamente queda paisaje.

Vas a recordar mi rostro.

Mi voz.

Mi risa.

Y sobre todo…

vas a recordar que hubo una época en la que no tenías que extrañarme, porque me tenías.

Ahí está la parte que verdaderamente duele.

Yo tuve que aceptar que perdí al hombre que amaba.

Pero tú tendrás que aceptar algún día que perdiste a una mujer que habría recorrido el mundo entero por quedarse contigo.

Y no fue porque apareciera alguien mejor.

No fue porque el amor se terminara.

Ni siquiera fue porque nuestros caminos tuvieran que separarse.

Fue porque llegó un momento en el que yo ya no podía seguir luchando contra algo que vivía dentro de ti.

Tu orgullo.

Así que recórtame.

No te preocupes.

Haz desaparecer hasta la última prueba de que alguna vez estuve a tu lado.

Después de todo…

yo ya aprendí a vivir fuera de tus fotografías.

Solo espero que tú algún día aprendas a vivir con lo que queda dentro de ellas.

Porque quizá hoy tu orgullo todavía pueda convencerte de que ganaste.

Pero cuando pasen los años, cuando vuelvas a mirar esos lugares y ya no exista nada que demostrarle a nadie…

tal vez entiendas que el orgullo sí ganó nuestra última batalla.

Solo que nunca te detuviste a mirar cuál había sido su premio:

te dejó exactamente como apareces ahora en esas fotografías…

solo.

Y lo más triste no será recordar que alguna vez me tuviste.

Será saber que yo no quería irme.

Que durante mucho tiempo habría bastado una palabra tuya para detenerme.

Pero nunca llegó.

Así que si alguna noche uno de esos recuerdos vuelve a encontrarte, no te preguntes en qué momento dejé de amarte.

Pregúntate en qué momento me cansé de esperar que tu amor tuviera el valor de enfrentarse a tu orgullo.

Porque yo no fui el amor que se te acabó.

Fui el amor que dejaste ir.

Y créeme…

hay personas que se superan.

Pero hay otras que uno pasa el resto de la vida recortando de las fotografías…

porque nunca consiguió recortarlas del corazón. 🖤

23/08/2026

Obtuve más de 100 reacciones en mis publicaciones la semana pasada. ¡Gracias a todos por el apoyo! 🎉

21/08/2026

Hay momentos en los que la vida parece decirte: “mira… todavía existen cosas capaces de dejarte sin palabras.” 🐬🌊✨

Agua color turquesa, el mar infinito y decenas de delfines nadando y saltando en nuestra dirección… como si por un instante el océano hubiera decidido venir a nuestro encuentro.

Y ahí entendí que hay recuerdos que no necesitan explicación…
porque se quedan para siempre viviendo en el alma. 💙

📍Guerrero Negro tiene algo muy especial: a primera vista parece un pequeño poblado rodeado por la inmensidad del desiert...
20/08/2026

📍Guerrero Negro tiene algo muy especial: a primera vista parece un pequeño poblado rodeado por la inmensidad del desierto, pero en realidad está junto a uno de los rincones naturales más extraordinarios de Baja California Sur.

Está en el municipio de Mulegé y forma parte de la región de la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, una de las áreas naturales protegidas más grandes de México.

Lo que más lo distingue es la ballena gris 🐋. Cada invierno, estos gigantes recorren miles de kilómetros desde las aguas del norte hasta las lagunas de Baja California Sur para aparearse, dar a luz y criar a sus ballenatos. La cercana Laguna Ojo de Liebre es uno de los sitios más importantes del mundo para su reproducción y crianza; el Santuario de Ballenas de El Vizcaíno fue inscrito como Patrimonio Mundial Natural en 1993.

Y hay otro elemento que prácticamente define a Guerrero Negro: la sal. La actividad salinera ha sido durante décadas uno de sus grandes motores económicos, a través de Exportadora de Sal.

Pero quizá lo más bonito es el contraste que representa el lugar: desierto, sal, lagunas, aves y ballenas en un mismo paisaje. Es uno de esos sitios de la península que parecen áridos y silenciosos hasta que descubres toda la vida que esconden.

“Guerrero Negro… donde el desierto parece terminar, pero comienza uno de los viajes más hermosos de la vida.” 🐋🌊✨

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