24/02/2026
El guiso de taquitos de bistec con queso y tocino chisporroteando en el sartén era el anuncio más bonito de que mamá estaba en la cocina.
El aroma llenaba la casa… y sin darnos cuenta, también el corazón.
El queso se derretía despacio, el tocino crujía, y entre risas y consejos, mamá nos enseñaba que el amor también se sirve en un plato caliente.
Hoy sé que no extraño solo el sabor…
extraño ese abrazo disfrazado de taquito.