10/11/2025
Primero el hombre toma la bebida… luego la bebida toma al hombre
Dicen que toda caída comienza con un gesto cotidiano.
Un brindis. Una risa. Una copa que se alza sin sospechar el peso que encierra.
Esta escultura, inspirada en un antiguo proverbio irlandés, muestra algo más que un brazo sosteniendo un vaso: muestra el instante en que la voluntad se rinde.
Cuando lo que parecía placer se convierte en cadena.
El cristal se vuelve prisión.
La figura humana, atrapada dentro, grita en silencio.
No es solo alcohol: es el símbolo de cualquier exceso que termina bebiéndonos por dentro.
Porque al principio, creemos controlar el impulso.
Pero llega el día en que el impulso nos controla a nosotros.
Una obra que no solo se mira: se siente.
Y nos recuerda que, a veces, lo más difícil no es dejar el vaso… sino dejar de llenar el vacío.