17/04/2026
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La propoleo no viene de la colmena. Viene de los árboles. Las abejas recolectoras recogen resina de los brotes de álamo, chopo, chopo negro y roble, grano a grano, viaje tras viaje. Un solo gramo puede representar decenas de salidas. 🐝
De vuelta a la colmena, la resina se mezcla con cera y enzimas salivares. El resultado es un revestimiento antimicrobiano que las abejas aplican en cada grieta, cada celda, cada superficie interior.
Lo que cambia en concreto:
El interior de la colmena es más estéril que un quirófano — en un espacio donde viven 60.000 individuos a 35°C. Las celdas se desinfectan con propoleo antes de cada nueva puesta. Los intrusos demasiado grandes para ser expulsados se momifican en propoleo para evitar la descomposición.
Los investigadores han aislado más de 300 compuestos activos en el propoleo: flavonoides, ácidos fenólicos, terpenos. La composición exacta varía de una colmena a otra según la flora local. Una colmena en el Valle del Ebro con álamos y chopos produce un propoleo diferente al de una colmena en el robledal cantábrico.
Una farmacia entera, fabricada brote a brote. 🌿