10/05/2026
Hoy quiero hablarle a la madre cansada.
A la que sostiene la casa mientras se rompe por dentro.
A la que aprendió a sonreír aunque nadie le pregunte cómo está realmente.
A la madre que tuvo que ser fuerte demasiado pronto.
A la que crió mientras sanaba heridas que nadie veía.
A la que muchas veces sintió miedo, pero aun así siguió adelante porque había unos ojos pequeños mirándola como si fuera el refugio más seguro del universo.
Ser madre no siempre es verse perfecta.
A veces es llorar en silencio en el baño para que nadie note el cansancio.
Es sacrificar sueños, tiempo, cuerpo y descanso.
Es quedarse despierta pensando si lo está haciendo bien.
Es sentir culpa por no poder con todo, aun cuando ya está dando más de lo que humanamente puede dar.
Y aun así… las madres siguen creando luz.
Porque una madre no solo da vida.
También sostiene mundos invisibles.
Sana generaciones.
Rompe cadenas.
Protege incluso cuando está agotada.
Ama incluso cuando nadie la abraza a ella.
Hay madres mágicas que leen tarot, trabajan con hierbas, rezan a la luna o hablan con las plantas.
Y hay madres que jamás tocaron un cuarzo ni hicieron un ritual.
Pero todas tienen algo sagrado:
esa capacidad inmensa de entregar partes de sí mismas para que otros puedan florecer.
Hoy también pienso en las madres que ya no están.
En las que viven en una fotografía, en una canción, en un olor, en una receta, en una memoria que todavía duele.
Porque una madre, incluso después de partir, sigue habitando el alma de sus hijos.
Y pienso también en las mujeres que ejercieron maternidad sin haber parido:
abuelas, tías, hermanas, madrinas, mujeres que cuidaron, sostuvieron, alimentaron y amaron.
Hoy no quiero celebrar la perfección.
Quiero honrar la resistencia silenciosa.
La ternura agotada.
La mujer que siguió adelante incluso cuando sentía que ya no podía más.
Si eres madre…
gracias.
Gracias por las noches sin dormir.
Por las veces que elegiste quedarte.
Por las veces que te rompiste en silencio para que otros no se rompieran.
Ojalá hoy recuerdes algo importante:
tú también mereces cuidado,
tú también mereces amor,
tú también mereces descansar.
Feliz Día de la Madre.
A las de sangre.
A las del alma.
A las visibles.
Y a las invisibles.