19/08/2026
CONFIRMAN CONTRATOS A UNA EMPRESA CUESTIONADA: MUNICIPALIDAD DE MOYOBAMBA NO VERIFICÓ SI EL POSTOR TENÍA OFICINA FÍSICA
¿Más de S/ 1 millón adjudicados y nadie comprobó siquiera dónde funcionaba la empresa?
Lo que debía ser una conferencia de prensa para despejar cuestionamientos terminó generando nuevas interrogantes sobre los procesos de contratación realizados por la Municipalidad Provincial de Moyobamba para la organización de la Semana Turística.
La propia jefa de Logística, Sarita Fuentes, terminó admitiendo que la municipalidad no realizó una fiscalización posterior para comprobar si la empresa HC Suministros y Soluciones SAC, que en menos de 24 horas obtuvo tres procesos vinculados a la Semana Turística por un monto superior al millón de soles, contaba siquiera con una oficina física.
El argumento resulta, por decir lo menos, preocupante: para la funcionaria habría sido suficiente que el postor presentara su RUC y su inscripción en el RNP. Verificar si la empresa realmente existía físicamente —según sus declaraciones— sería “trabajo de la prensa”.
Y PRECISAMENTE ESO HIZO ESTE MEDIO.
Una verificación en la dirección consignada para la empresa permitió constatar que allí funcionaría un estudio contable, situación que abre una pregunta elemental: ¿quién estaba realmente detrás de la empresa que terminó adjudicándose tres contratos millonarios?
¿UNA COINCIDENCIA DEMASIADO CONVENIENTE?
Los cuestionamientos no terminan allí. También existen dudas respecto a la experiencia presentada por el postor ganador y a los criterios establecidos en los términos de referencia.
Para acreditar experiencia similar a la organización de eventos, se habrían considerado actividades como alquiler de sonido, alquiler de luces o armado de escenografías. Criterios que, en conjunto, podrían haber ampliado considerablemente el universo de empresas capaces de cumplir con los requisitos, pero que también ameritan ser revisados para determinar si estuvieron correctamente sustentados.
A ello se suma otro punto que merece una explicación documentada: los supuestos servicios realizados anteriormente para la Municipalidad Distrital de Campanilla. Hasta ahora, no se han mostrado elementos suficientes que permitan corroborar públicamente esas experiencias y, según lo señalado en la conferencia, tampoco existiría registro audiovisual conocido de dichos eventos.
¿Y EN QUÉ SE GASTÓ EL MILLÓN?
Pero quizá la pregunta más incómoda sea otra.
Los términos de referencia establecían que el proveedor debía encargarse de diferentes aspectos relacionados con la organización y difusión de las actividades de la Semana Turística. Sin embargo, posteriormente se conoció que algunas empresas y personas realizaron aportes o donaciones de materiales y productos utilizados durante las actividades.
Polos, banners e incluso insumos utilizados para la preparación del avispa juane del récord Guinness habrían sido entregados mediante auspicios o donaciones.
ENTONCES LA PREGUNTA ES INEVITABLE:
Si determinados bienes y servicios fueron aportados gratuitamente por terceros, ¿qué conceptos terminó pagando realmente la Municipalidad a la empresa contratada y cuánto costó cada uno?
No basta con decir que los procesos cumplieron formalmente con las reglas. Cuando se habla de más de S/ 1 millón de recursos públicos, la ciudadanía tiene derecho a conocer quién fue contratado, qué experiencia acreditó, qué servicios prestó, cuánto costó cada componente y qué fue efectivamente entregado.
Porque una cosa es cumplir con presentar documentos y otra muy distinta es demostrar que detrás de esos documentos existe una empresa con capacidad real para ejecutar un contrato de semejante magnitud.
La Municipalidad Provincial de Moyobamba todavía tiene la oportunidad de despejar las dudas. Pero para hacerlo no bastan explicaciones políticas ni conferencias soporíferas.
Se necesitan documentos, contratos, comprobantes, entregables, evidencias de los servicios prestados y una explicación clara de cada sol gastado.
Porque cuando se trata de dinero público, la transparencia no puede ser “trabajo de la prensa”; es una obligación de quienes administran los recursos de todos los moyobambinos.