10/06/2026
🍬 Historias Dulces: El Chicle de las Tiritas
Una tarde, mientras acomodaban dulces antiguos en los estantes de La Dulcería del Ayer, Don Recuerdo encontró algo escondido en una vieja caja de cartón.
—¡Mira, Memo! ¿Sabes qué es esto? —preguntó levantando un pequeño chicle rosado.
Los ojos de Coquí Memo brillaron.
—¡Un Bazooka! ¡Hace años que no veía uno!
Don Recuerdo sonrió y comenzó a recordar.
—Cuando éramos niños, corríamos a toda velocidad a la tiendita de la esquina con las monedas que encontrábamos entre los cojines del sofá. No comprábamos el Bazooka solamente por el chicle… lo comprábamos por la tirita cómica que venía adentro.
—¡Es verdad! —saltó Memo—. Antes de probar el chicle, abríamos el papel para leer las aventuras de Bazooka Joe y sus amigos.
Ambos rieron.
—Y después tratábamos de hacer las burbujas más grandes del barrio —continuó Don Recuerdo—. Aunque el sabor duraba poco, los recuerdos duraron toda la vida.
Coquí Memo tomó el pequeño cómic y leyó el chiste en voz alta. Los dos soltaron una carcajada.
—Los dulces cambian, los tiempos cambian, pero los recuerdos… esos siempre saben igual de dulce.
Y así, entre risas y nostalgia, un simple chicle volvió a unirlos con una de las épocas más felices de su niñez.
🍭 Moraleja: A veces los mejores recuerdos vienen envueltos en los dulces más sencillos.
“¿Recuerdas cuando corríamos a la tiendita por un Bazooka? El sabor duraba unos minutos, pero las risas de las tirillas cómicas siguen vivas décadas después. 🍬📖 ¿Cuál era tu dulce favorito de la niñez?”
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