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Olisierra Aceite de oliva virgen extra

20/06/2013
El aceite de oliva OLISIERRA y sus beneficios para la piel.El aceite de oliva  OLISIERRA tiene un gran número de propied...
23/05/2013

El aceite de oliva OLISIERRA y sus beneficios para la piel.

El aceite de oliva OLISIERRA tiene un gran número de propiedades beneficiosas para la piel. Más adelante comentaremos más remedios caseros con aceite de oliva:

Masajes con aceite de oliva virgen.
Estrías y el aceite de oliva virgen extra.
Aceite de oliva virgen extra para las quemaduras de la piel.

Como hemos comentado anteriormente estos remedios caseros se basan en la cultura popular y no tienen porque estar comprobados científicamente.

Los aceites se han utilizado desde hace mucho tiempo como hidratantes y reconstituyentes de la piel.

El aceite de oliva virgen extra ha sido utilizado desde la antigüedad como aceite para el cuerpo. El único problema que presenta la utilización de aceite de oliva virgen extra para la piel es su aroma. El aceite de oliva virgen extra tiene un olor fuerte y en el mercado encontramos una gran cantidad de aceites para el cuerpo con buenas fragancias. Este puede ser uno de los motivos por los que el uso de aceite de oliva para la piel se haya perdido con el tiempo.

Estos aceites son aceites artificiales y no se pueden comparar con el aceite de oliva virgen extra. El aceite virgen extra es un aceite natural y no se puede comparar con un aceite artificial. El aroma desaparecerá después de una ducha relajante.

Historia del Aceite de Oliva en EspañaLos primeros olivos de la Península Ibérica fueron cultivados en Cádiz y Sevilla; ...
13/05/2013

Historia del Aceite de Oliva en España
Los primeros olivos de la Península Ibérica fueron cultivados en Cádiz y Sevilla; Cádiz fue un enclave muy visitado por los fenicios, los cuales mantenían relaciones importantes a través de su puerto, al igual que Sevilla, cuyo río Guadalquivir fue siempre navegable.

Cuando las tropas de Julio Cesar se enfrentaron en Hispania con las de Pompeyo, éstos acamparon entre olivos en la región del Aljarafe que rodea a Sevilla, tradicional enclave de éstos árboles y famoso por su excelente aceite de oliva. La palabra Córdoba significa molino de aceite y las menciones de sus olivares y la calidad del aceite de oliva, por ellos producido ya era famosa desde el tiempo de los romanos, al punto de que el poeta hispano-romano Marcial llamaba a las regiones andaluzas Betis olifera.

La región de Ampurias, inicialmente era una colonia griega rodeada de ciudades íberas cuyos vestigios aún se conservan, fue un importante centro de introducción del olivo, que vio su gran esplendor en la época romana, en las fértiles tierras de Tarragona, lugar donde se producen hasta hoy día excelentes aceites de oliva.


La Unión Europea produce el 80% del aceite de oliva mundial, todo gracias a 2,5 millones de olivicultores.


Los pueblos árabes que recorrieron la península se encontraron con los magníficos olivares. En la época de Al-andalus, se expandieron y mejoraron tanto las técnicas de cultivo como las de obtención del aceite de oliva. Durante los siglos XV y XVII se consolidó la expansión y distribución geográfica de los olivares actuales, cuya mayor densidad de plantaciones se encuentra en el centro de Andalucía y comprende a las provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla.

La historia del olivo en el Bajo Aragón es muy parecida a la descrita para todo el área del mediterráneo, dada su proximidad y su peculiar clima similar al levantino. Posiblemente sus introductores fueron los fenicios o los griegos, lo que se sabe es que el cultivo del olivo no alcanzó demasiada importancia hasta la llegada de Escipión según se deduce del libro de Avienus Ora Marítima, en el que se denomina al Ebro “oleum flumen”, esto es, río del aceite.
La riqueza olivarera de la zona de Alcañiz (Bajo Aragón) queda demostrada en sus magníficos árboles de vida milenaria. De los más antiguos de España, introducidos ya en la comarca por la dominación romana, fue un acierto para la definitiva implantación de este árbol el estímulo con que los regidores de Aragón premiaban su cultivo con Real de Vellón que cada ayuntamiento estaba obligado a pagar por “planzón” al año de la plantada, una vez tomado. De este modo paulatinamente fueron cubriéndose de frondosos olivares serranías y llanos en la zona que el suelo y los propios agentes atmosféricos limitaron, por exigencias del arbolado y provecho del cultivador. En aquel entonces se utilizaban molinos árabes con tracción animal para la extracción del aceite de oliva y prensas de viga movidas a brazo para despachar la cosecha, hasta que hacia 1866 los franceses aportaron nuevas técnicas de fabricación y los aceites de oliva,dejan de ser turbios y ácidos.

A primeros del siglo XX, diversas firmas comerciales de Marsella, Niza, Génova, etc., se instalaron con almacenes en la plaza de Alcañiz para adquirir directamente nuestras aceites de oliva, sin disputa, y ya roto el velo, todas las firmas comerciales de Cataluña y Levante se los disputan y adquieren.

El aceite de oliva es uno de los productos más característicos del Bajo Aragón. El cultivo del olivo vino a cubrir un paro estacional, mediante la dedicación a la recolección de la mano de obra agrícola que, durante los meses de invierno tenía poco empleo en la explotación antes del reciente auge de la fruticultura intensiva. Las condiciones climáticas, por una parte y las propias características de la variedad empeltre, casi exclusivamente cultivada en la zona del Bajo Aragón, producen un aceite de oliva de gran calidad.

El cultivo del olivo en la provincia de Teruel se circunscribe por razones ecológicas (limitación condicionada por la climatología) a la amplia comarca natural del Bajo Aragón. Tradicional es desde hace siglos la figura del olivo a lo largo y ancho de los campos y colinas de la Tierra Baja, habiendo jugado un importante papel a través de los años, en el desarrollo de su economía e influyendo decisivamente en la vida y costumbres de sus gentes.

Los mejores olivos de España se dan en terrenos calizos, frescos y profundos.

09/05/2013

La sociedad actual está haciendo un uso inapropiado de grasas. Consumimos más grasas saturadas y, sobre todo, grasas omega 6, por el uso excesivo del aceite de girasol y soja, en vez del aceite de oliva rico en omega 9.

Gastronomía fuensanteña	 Es Fuensanta desde antiguo tierra de buenos olivos, que contrastan, para bien, con la modernida...
07/05/2013

Gastronomía fuensanteña

Es Fuensanta desde antiguo tierra de buenos olivos, que contrastan, para bien, con la modernidad de sus almazaras, lo que nos hace elucubrar a todas luces que han de ser inmejorables los aceites que aquí se producen. Ello, unido a las huertas que riega la mucha agua que corre por su término, nos hace presagiar que sus platos, a base de verduras, alcanzan una alta calidad y unos de los más sabrosos del resto de la provincia. No en vano, ya desde el siglo XIV, los fuensanteños han surtido con sus hortalizas y frutas al mercado de Martos. Su Potaje de Garbanzos con Jamón, su Salpicón de Coliflor, el Aliño de Fuensanta, los Candrajos, o las Batatas en Almíbar, dan buena muestra de ello.
Pero si ricas en viandas son sus huertas no le van a la zaga sus zahúrdas de antaño, hoy convertidas en acondicionadas porqueras, que mantienen viva la tradición matancera de Fuensanta, si no con la intensidad de otras épocas, sí con el mismo nivel de calidad artesana. Difíciles de igualar en calidad y sabor son los chorizos que se hacen en Fuensanta, sin hacer menosprecio a las morcillas de cebolla, ni a esa otra curiosa forma de prolongarla presencia porcina en la mesa durante todo el año, que en sí constituye la preparación del lomo de orza, que habrá de tomarse bañado en un poco de aceite de oliva virgen, lo que suavizará su textura y culminará su sabor. Y es que, efectivamente, esta villa sureña es posiblemente uno de los municipios donde más arraigo existe a la matanza. Llegando el 30 de noviembre, festividad de San Andrés, ya comienzan las familias enteras a dedicarse de lleno a las labores matanceras, de manera interrumpida, con el objetivo de tenerlas todas concluida para cuando empieza la campaña de la recogida de la aceituna, ya que durante dicha temporada la merienda de los aceituneros consiste en el chorizo fresco, la morcilla, los torreznos y demás productos que nos ofrece el cerdo.
Pero no siendo Fuensanta tierra de pinares, sino de olivos, presume con razón de ser tierra en la que se preparan muy bien las setas y los hongos silvestres, teniéndole las gentes de este pueblo gran afición a ello. Sobresalen las llamadas "cagarrias", como popularmente se conocen aquí a las "colmenillas", hongos de sombrerillo carnoso y consistente, de forma oval y que salen con las lluvias de la primavera, entre los meses de marzo y mayo, y que aquí se preparan al ajillo, pero sobre todo rebozadas con harina y fritas, siendo este plato de gran predicamento culinario en la comarca.
Especial presencia tiene en las mesas fuensanteñas el choto, vianda de festejo, aun cuando se celebre que no hay nada que celebrar, y que ése, por sí solo, es buen motivo para comer un choto frito al ajillo, donde el buen aceite de Fuensanta sublima todos los sabores naturales del joven animal y su carne tierna. De la calidad de sus aceites para fritos da fe el hecho de que en algunos bares de Fuensanta se puedan probar algunas de las mejores "gambas al ajillo", plato de mariscos tan ajeno a la cultura culinaria de Jaén, pero en el que la aportación culinaria del aceite de oliva picual de Fuensanta realza los sabores de la vianda que nos sea más ajena. La cocina de las buenas viandas, siempre se ha dicho, no tiene distancias, ni fronteras, sólo buena materia pitancero para elaborarla.

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