07/05/2022
CALDOS
Rápidas y con sabor potente, suelen ser un recurso muy utilizado para hacer nuestros platos más sabrosos, pero si nos detenemos a analizar lo saludables que son quizás decidamos renunciar a este tipo de producto...
Todas las pastillas de caldo llevan glutamato, un aditivo que se utiliza para potenciar el sabor. Este componente al consumidor le gusta mucho, pues los caldos preparados con pastillas obtienen muy buenos resultados en degustación. Sin embargo, no se debería utilizar para suplir la falta de buenos ingredientes.
El glutamato monosódico, puede producir en algunas personas el denominado síndrome del restaurante chino, cuyos síntomas son dolor de cabeza, presión en las sienes y rigidez en la nuca.
También sirve para engañar al consumidor y hacerles pensar que el producto contiene más pollo del que realmente se ha utilizado para hacer el caldo. Por otro lado, estimulan el apetito, por lo que pueden favorecer la obesidad.
Su composición incluye también algunas grasas saturadas, aunque sea en una proporción pequeña, hacen que no sean muy saludables las pastillas de caldo.
Respecto al contenido en nutrientes no tienen, ni mucho menos, los mismos que los caldos preparados en casa. Su aporte de calorías es muy bajo, de unas 11 kcal por cada ración de 250 ml de caldo en los deshidratados, y 19 kcal en el caso de los líquidos.