La mamá de mi hija compraba comida en una rotisería y yo estaba acostumbrado a lo que hacia mi abuela (porque mi mama trabajaba), quien había sido cocinera en el Bahía Blanca Golf Club, lugar que pocos saben que existió. Cansado de las papas viejas de la roti, un dia agarre un librito de la revista Para Tí (sí, Para Tí) y empece a mirar recetas. Me resultó fácil. Ese día fue como la chispa que enc
endió la yesca. Ahí empezó a arder un fuego al que nunca le pude dejar de echar leña. Algunas veces ramitas, otras durmientes de quebracho, pero el fuego fue convirtiendose en una hoguera. No pude parar. Cocine de todo, siempre simple; compre libros a montones, me los regalaron tambien, baje recetas de internet, empece a comprar ollas y cuchillos que sacaba en doce cuotas porque eran muy caros para mi. Y no puedo parar. Soy un cocinero aficionado y autodidacta. Aprendí leyendo, viendo y preguntando por todos lados. Tuve maestros que me enseñaron y me enseñan, como Juani Calvo o Santiago Candia, quienes siempre estan para sacarme de una duda, o cualquier amiga o abuela que haya hecho algo que me gustó, sumado a los grandes de la cocina que vi en la tele, como el gato Dumas, Donato De Santis o el Lele Cristobal, entre otros. Lo que mas me molesta de saber que algún dia me voy a morir es que jamás voy a saber todo sobre la cocina. Necesitaría mil vidas para hacerlo, o tal vez más. Hoy es 1 de agosto de 2013 y consegui una cantinita humilde, de un club de barrio: "cocina chica, corazón grande", dije. Estoy contento, pero para ser sincero, tambien estoy cagado hasta las patas. No tengo experiencia, asi que me voy a tener que ir armando, ahí, entre ustedes, entre las pocas mesas de 40 o 50 años de antiguedad que tengo, con una cocina común y un mechero. No me atajo ni pido disculpas, repito: estoy cagado hasta las patas. Gracias a todos los que se alegran y me llenan de palabras de aliento. A los que van a dejar su tiempo por darme una mano. A Poli, por arrastrarme con su juventud huracanada a este salto al vacío. Y a Lara por haber entrado a mi vida en este momento, despues de tantos años. Sin amor, no hay cocina. Vamos a hacer ese olor que sentíamos en el patio de casa cuando eramos chicos. Espero no defraudarlos. Alejandro Torresi.