17/08/2026
Hay platos que se construyen desde el fondo.
Pollo bien dorado en hierro, verduras, un toque de Jerez y un curry hecho en mortero, con cúrcuma, comino, coriandro, pimienta y alguna especia más.
Fuego fuerte al principio. Después, paciencia.
Sumamos un caldo de pollo casero, hecho con huesos. Que hierva. Que reduzca. Que el disco vaya concentrando todo.
Recién ahí entra el arroz.
Y pasa algo lindo: deja de ser simplemente arroz. Se mete en ese fondo oscuro y absorbe toda la historia.
Una cocina simple, pero con capas de sabor. Trabajada, sin volverse complicada.
Afuera hace frío.
Y, como siempre, lo importante no es tanto la receta.
Es con quién te sentás a compartirla.