08/08/2026
De niños pensábamos injusto pedir permiso para todo, que nos regañaran por contestar mal, que nos quitaran privilegios por no cumplir responsabilidades. Parecía exagerado, parecía que nuestros padres eran demasiado duros comparados con otros que hacían lo que querían sin consecuencias.
Hoy, con los años y viendo cómo se comportan muchos niños sin ningún límite, entendemos que esa disciplina no era crueldad, era amor con dirección. Nos enseñaron a respetar, a tener responsabilidades, a entender que las acciones tienen consecuencias, algo que la vida adulta no perdona tan fácil como en casa.
Los límites que tanto nos molestaban de niños, fueron los mismos que nos formaron como adultos capaces de enfrentar el mundo real sin desmoronarnos ante la primera dificultad. Esa mano firme que sentíamos como castigo, en realidad era preparación disfrazada de disciplina.
Hoy solo queda agradecer a esos padres que, aunque no lo entendíamos entonces, supieron ver más allá y nos formaron para la vida que hoy vivimos. 🙏💛