14/09/2026
Cocinar es un acto de amor
Entre las salsas de los domingos en la casa de mi Nona, la fuente llena de menudos de pollo y nosotros peleando nos por el corazón, los ñoquis humeantes recién hechos que ayude a estirar con mis manos pequeñas, las grandes ollas largando v***r...
Entre las mermeladas caseras de mi abuelo Emilio, los piroks fritos y al horno que estaban rellenos de un repollo picado tan fino como si el estuviera acariciándolo con la cuchilla enorme, la torta de azúcar rubia y crema de la abuela que guardaba en el horno y yo abría con cuidado para robarle un pedacito mientras dormía la siesta y no haga ruido...
Entre mi mamá pelando perdices que mi papá fue a cazar el domingo, y haciendo el escabeche más rico que jamás probé, sus combinaciones de agridulces que me abrieron el paladar, entre los espárragos y alcauciles que cocinaba para mí con tanto amor y los sabores sofisticados que me hizo probar...
Entre la tarta de manzana o la de durazno que mi tía Delia me enseñó a preparar con tanto amor y dedicación (habrá sabido que seguía sus pasos?) una rica salsita o unos fideos amasados con amor... Un domingo de "vengan a comer un asadito del tío Juan" ...
Entre el surubí al paquete del tío Mario con esas batatas con cáscara que quedaban cremosas y dulces, o un lechón al horno con una rica ensalada en un festejo de cumpleaños...
Así crecí, rodeada de aromas y sabores que además de llenar mi panza y hacerme saborear los más deliciosos manjares, llenaban mi corazón de amor. Porque estoy convencida que en de cada plato dejamos un poquito de amor para la persona que lo va a comer. Porque sea el plato más sublime o una polenta hecha una noche de invierno para llevarle a mi abuela a la cama mientras juega al solitario con sus cartas añejas, uno demuestra a los que ama "cuánto" los ama. Uno piensa en el otro, lo invita, lo tiene en cuenta, le dedica su tiempo, le pone ese condimento que sabe que le gusta, le enseña como se prepara para que esa creación o esa tradición continúe en la familia.
Crecí rodeada del amor de toda una familia que, aunque imperfecta, aunque cambió y sigue cambiando con el tiempo, me hizo desear poder dar amor a otros de esa forma. (Sigue