01/07/2026
El viernes pasado tuvimos la oportunidad de ir al programa de radio de Diego Brancatelli para hablar de la Escuela Rioplatense de Sommelier.
Pero, como de costumbre, terminamos respondiendo una bocha de cuestiones que aún surgen en el público. Y ese interés nos gusta, pero también nos recuerda que pasamos muchos años alejando al consumidor con tanto protocolo.
¿Por qué no sucede esto con la cerveza?
Por ejemplo, Quilmes supo promocionar durante mucho tiempo su bebida de una forma mucho más cercana al consumidor. Con una sencillez que, quizás, el vino todavía no logra transmitir.
¿Por qué la copa se agarra del tallo?
¿El espumante tiene que hacer ruido o no?
¿El vino se enfría?
¿Qué es un blend?
¿Cuánto dura una botella abierta?
¿Le puedo poner soda o es un sacrilegio?
Nadie nos preguntó nada sobre la vid ni sobre el trabajo del hombre detrás de cada botella. Nadie se interesó por el vino en sí.
Todas fueron preguntas que nos dejaron pensando que, por cuidar tanto las formas, quizás no supimos cuidar a la bebida.
Ese viernes quisimos contar un poco sobre la forma en la que queremos transmitir el vino desde la Escuela Rioplatense de Sommelier.
Y, como siempre, el tiempo nunca alcanza…