07/27/2026
Una ganadería no se construye únicamente alrededor de un gran semental. Los caballos importantes ayudan a mejorar una raza, pero el verdadero patrimonio de cualquier criador está en sus yeguas. Son ellas las que, generación tras generación, marcan el rumbo de la ganadería.
En muchas ocasiones nos dejamos deslumbrar por un campeón o por un reproductor de moda, pero las mejores yeguada de P.R.E. siempre han tenido algo en común: una línea materna cuidadosamente seleccionada y mantenida durante décadas. Las grandes yeguas son las que dan continuidad al trabajo de selección y permiten que una ganadería conserve una identidad propia.
Hoy sabemos, además, que la ciencia respalda parte de lo que los buenos criadores intuían desde hace mucho tiempo. La yegua no solo aporta la mitad de la carga genética del potro, sino que transmite de forma exclusiva el ADN mitocondrial, un componente hereditario que únicamente pasa de madres a hijos y que desempeña un papel fundamental en el funcionamiento de las células.
Pero reducir la importancia de la madre únicamente a la genética sería quedarse corto. Durante casi once meses es la responsable del desarrollo del potro y, una vez nace, influye decisivamente en sus primeras experiencias, en su equilibrio y en su forma de enfrentarse al mundo. Esa aportación no aparece en un pedigrí, pero cualquier criador con experiencia sabe reconocerla.
Por eso, cuando pienso en el futuro de una ganadería, siempre miro primero a las yeguas. Un gran semental puede utilizarse desde cualquier parte del mundo; hoy la reproducción permite acceder a sangre de primer nivel con relativa facilidad. Sin embargo, una familia materna consolidada no se compra de un día para otro. Es el resultado de muchos años de selección, de aciertos, de errores y, sobre todo, de paciencia.
En mi opinión, el prestigio de una ganadería no se mide únicamente por los sementales que ha utilizado, sino por la calidad y la regularidad de las madres que ha sabido conservar. Ahí es donde realmente se construye el legado de un criador.
Foto de R.Lemos (Yeguas en la finca Son Fé - Yeguada Vilaire)