Nosotros hemos visto que, en la Región de los Ríos, uno de los productos que ha estado siempre presente en los campos son las manzanas. Cada vez que salíamos a los campos en verano nos traíamos de regalo manzanas. Desde pequeños, en casa se hacían compotas de manzanas para el invierno que es cuando no es época de frutas, las ensaladas se aliñaban con vinagre natural de manzana, se ponían porotos v
erdes, zanahorias, cebollas y pepinos en escabeche con el vinagre de manzana, en casa se hacía y se bebía el vino de manzana o como se le llama en la región la “chicha de manzana” que se guardaba durante meses en barricas de alerce. Vemos en la manzana, y en los productos producidos por nuestros pequeños agricultores de la zona, un tremendo potencial, las generaciones actuales están descuidando un poco la cosecha de manzanas que son naturales, sin pesticidas ni productos químicos. Es triste ver cómo actualmente las manzanas se pudren en los campos y son dejadas sin cosechar, porque es mucho trabajo y no se hace rentable la cosecha, o se produce en poca cantidad o porque los dueños son gente de edad y las generaciones jóvenes migraron a la ciudad, o porque los campos se están trabajando a niveles industriales, o por otras razones que nosotros no alcanzamos a visualizar para nuestro proyecto, pero lo cierto es que hemos cambiado nuestra forma de alimentarnos y lo hemos hecho de manera negativa, aumentando las enfermedades derivadas de una alimentación poco saludable y a su vez hemos aumentado enormemente el impacto ambiental, sobre todo en zonas de naturaleza exuberante como lo es nuestro sur. Ese es nuestro sueño como pequeña empresa familiar, recoger directamente de los campos, que dicho sea de paso no son solo territorios, sino que son historias de vidas, son lugares y formas de habitarlos, son familias con nombres propios de gente que conocemos; desde ahí pretendemos obtener los frutos naturales de la Región de los Ríos y transformarlos en productos derivados, pero también naturales y de producción artesanal, sin aditivos ni colorantes ni saborizantes. Todo lo anterior realizado en la misma región desde donde se obtienen nuestras materias primas y en un orden natural que no altere el ecosistema, con envases, en su mayoría, reciclables y que preserven no solo la calidad de nuestros productos, sino también un modo de vivir, de habitar el espacio en coherencia con la naturaleza tal y cual como lo hacían nuestros ancestros y nuestros pueblos originarios del sur de Chile.