20/10/2026
Chanchos Deslenguados
Conversaciones
VII
A David Marcel, de Maitía
La colonie française au Chili escrito por Vega y Chouteau en 1904 es un resumen magnífico, porque trasluce un periodo en que Chile esta vez como nación independiente, decidió inyectarle energía a un cuerpo anémico. Heredábamos de la antigua colonia una agricultura y estructura social que fraternizó entre poder y sumisión, hasta que alguien pensó que la ciencia, literatura, arquitectura, economía e industrias, no eran cuentos de terror, como nos hicieron suponer, sino competitividades desde hace tiempo modernas. Llegaron desde Francia con maleta y rabo pero lo importante es que en cincuenta años, cubrieron todas las necesidades, colmando la expectativa. Con la mayoría de los franceses que he conocido en estos últimos años ocurre algo similar: llegan con lo justo y en pocos años, avanzan hasta crear una empresa. Cuando una tarde (con vino) pregunté a Gregory Pepin y a Rodolphe Bourdeau los posibles motivos, argumentaron una mezcla entre orgullo, seguridad cultural, y vísceras para dar y regalar. Lo creo. Pero debo reconocer que David Marcel tropieza con el esquema, porque si bien hay parte de eso, hizo lo que nadie ha completo antes, un «desasimiento», algo que otro francés, el filósofo François Jullien, describiría como entender una cultura ajena hasta mudarse a sus conceptos. Mirar desde el propio interior para no solo comprender esa cultura, sino descubrir lo impensado de la cultura de origen, volviendo visible lo que dábamos por sentado. Aquel acto se comprende en un vino, su pipeño Aupa. Desde aquel entonces, lo he admirado por el total de las razones.
Álvaro Tello