06/07/2025
¡VALE LA PENA PINCHARSE LOS DEDOS!
🦀Nadie pescaba la centolla. ¡Así es! No las estaban buscando; por casualidad salían en las redes, donde se comían la carnada preparada para los pejegallos.
🛶 Esto nos cuenta Pirincho (Sergio Mayorga), pescador artesanal Chilote. Desde el pequeño bote que tenía hace 15 años atrás, empezó a notar que las centollas eran muy grandes, y que aparecían en distintos lugares donde salía a pescar.
🚌👨🏻 Un día, llegando a Castro, vio por la ventana de la micro que un grupo de niños amontonaban trampas para quemarlas. No alcanzó a pensarlo; le pidió al conductor que se detuviera y fue a hablar con ellos. -Puuucha la lesera, amigo. No las queme todavía, se las compro. A mí me pueden servir. - Les dijo.
🌊 Las compró ahí mismo. Las llevó a su casa y las reparó. Al primer día que las tiró al mar perdió 10 trampas, porque desconocía el comportamiento de las mareas. Pero la experiencia le sirvió para saber dónde calar.
🦀 Los otros pescadores veían que Pirincho llegaba cada día con más centolla; fue llegando con 100, 200 kilos por salida. Y de a poco armó una flota grande.
🌍 Hoy son varios los pescadores artesanales de Dalcahue que trabajan la centolla. Exportada a Estados Unidos, Holanda, Bélgica, Alemania, Francia, España e Italia, es curioso saber que hubo un tiempo en que en Chiloé la centolla prácticamente no se capturaba.
👌🏼Vale la pena pincharse los dedos, de ser necesario, para probar su carne dulce y única.