03/02/2026
Esta mañana, al entrar a Facebook y revisar mis notificaciones, me encontré con esta publicación.
Me pareció importante usarla como punto de partida para abrir una conversación necesaria, desde la experiencia y no desde la rabia.
“¿Por qué las empleadas domésticas son tan malagradecidas?”
Spoiler: esa no es la pregunta correcta.
Para quienes no me conocen:
mi nombre es Marta Inés Duplat, me dicen Martina.
Soy chef desde hace más de 20 años y llevo aproximadamente 17 años especializada en temas del hogar, trabajando con el gremio del servicio doméstico, capacitando empleadas y acompañando amas de casa.
Y con la autoridad que me da la experiencia real, puedo decir esto:
👉 la mayoría de los conflictos no nacen en ellas, nacen en relaciones laborales mal estructuradas.
Sí, existen empleadas con malas actitudes.
Sí, hay abuso de confianza.
Y no, no son todas.
Pero cuando no hay claridad, aparece el caos.
– Se paga “muy bien”, pero no se explican expectativas reales.
– Se es flexible, pero sin límites claros.
– Se dan regalos, permisos y ayudas extra… y se rompe la estructura.
Desde el comportamiento humano, esto es bastante claro:
cuando una persona recibe beneficios sin reglas, no se siente agradecida, se siente confundida o empoderada de forma incorrecta.
No porque sea mala, sino porque nadie le explicó el marco del juego.
A esto se suma una realidad incómoda:
muchas trabajadoras vienen de contextos de carencia, maltrato o inestabilidad.
Cuando acceden a mejores condiciones sin estructura ni acompañamiento, no siempre saben cómo sostenerlas.
👉 Esto explica el comportamiento, no lo justifica.
Del otro lado también hay empleadores que no cumplen lo legal, pagan mal, creen que el buen trato es un favor y esperan eficiencia perfecta.
Eso tampoco funciona.
El servicio doméstico es un trabajo, no caridad ni intercambio emocional.
Tiene reglas, mínimos legales y responsabilidades claras.
✨ Y cierro con esto, desde la experiencia real:
las relaciones laborales sanas se construyen con estructura, respeto y coherencia, no con miedo a quedarse sola ni con la necesidad de que “agradezcan”.
Si este tema te resuena y quieres seguir profundizando en cómo construir relaciones laborales más sanas y ordenadas en el hogar,
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