18/10/2024
EL A**O QUE LLEVABA SAL
Junto a la orilla de un río caminaba un a**o al que su amo había cargado con dos grandes bolsas de sal.
De pronto, pisó mal, resbaló en el pasto mojado y cayó al agua. El agua penetró en las bolsas y deshizo la sal.
El a**o, así aliviado de su carga, salió rápidamente del río muy contento de sentirse tan ligero y liviano.
Poco tiempo después, el mismo a**o llevaba sobre su lomo una carga de esponjas. Caminaba tranquilamente cuando de pronto vio interrumpido su camino por otra corriente de agua. Entonces el a**o se dijo convencido de que su razonamiento era muy inteligente:
Esta carga pesa bastante. Si me meto en el río, ocurrirá lo mismo que la vez pasada y yo saldré mucho más liviano que cuando entré.
Se hundió a propósito en el agua, pero en esta ocasión las esponjas absorbieron el líquido y la carga fue tan pesada que por más esfuerzos que hizo, no pudo salir a flote y murió ahogado.
MORALEJA
Aunque sean parecidas las situaciones, no siempre debe obrarse del mismo modo.