08/04/2022
Los cocineros somos mentalmente inestables.
Es importante descubrir la razón del por que de nuestra permanencia en la cocina, por que a mi no me parece lindo y apasionante pasar de pie más de 12 horas y sentirse abrumado en una línea de servicio por la necesidad de complacer a cientos de comensales casi al mismo tiempo.
Hay algo más, hay algo muy fuerte que nos ha tornado en maquinas generadoras de experiencias en la mesa de otros y sobre todo humanos capaces pero programados para decir: esto no me va a vencer, no voy a permitirlo, no voy a renunciar.
Pastillas para el dolor de cabeza, medicamentos improvisados para las quemaduras, zapatos especiales, para tratar de no tener accidentes, extraños recursos de relajación (como permanecer dentro de una cámara de refrigeración), resistencia al dolor, cortadas no atendidas, columnas desviadas, riñones dañados por altas temperaturas, callos en las manos, inmunidad a cierto tipo de bacterias, malos hábitos alimenticios, obesidad, problemas de la vista e infertilidad derivados de las altas temperaturas en las zonas de hornos, golpes físicos y emocionales, ingestas desmesuradas de cafeína, irritabilidad.
Eso es ser cocinero. El lado humano está esperando su momento de ser liberado, recompensado, atendido.
Pero somos resistentes, somos héroes de situaciones obligadas y difíciles, ese es el orgullo al parecer, pensando en otros la mayoría de las veces y no en nosotros, comportamiento necesario para para brindar un servivio.
Por eso soy cocinero hasta los huesos.
Martín Holownia Cocinero Profesional