La Carnicería Santa Rosa inicio sus operaciones en 1964, cuando Don Jorge Sancho, carnicero con experiencia, moviera sus labores del mercado Central de San José a Santo Domingo, pero a montar su propia carnicería, y topo con la suerte de encontrar un edificio con buena ubicación comercial en el ese entonces, pequeño Santo Domingo. El tiempo fue pasando, y la administración de Don Sancho forjo cimi
entos suficientes para dar la seguridad a los clientes de la calidad que estaban comprando; no obstante, en 1992, Don Jorge tuvo cierta indisposición disciplinaria y renuncio a su cargo como administrador de la carnicería. De ese momento en adelante, la carnicería paso por manos equivocadas y poco a poco fue manchando su nombre y posición en la sociedad en la cual Don Jorge había trabajado tan fuertemente; no fue sino hasta el año 2000, que el Sr. Rodrigo Arley Vargas tomo riendas de la carnicería y cambiaria las expectativas de todas las personas. Don Rodrigo fue siempre un hombre visionario, calculador, vigoroso y buen negociante; todas estas palabras lo acompañaban desde la provincia que lo vio nacer, su querida Guanacaste, de la cual tuvo que trasladarse con su esposa e hijos, ya que a causa de un mal temporal, perdió completamente todo en su mayor inversión que eran los campos de arroz. Si bien esto es lo suficiente para partir el alma de una persona, Don Rodrigo siguió adelante, y con todo su empeño, se encomendó en cualquier labor que le diera la oportunidad de darle lo necesario a su familia; empezó con la venta de palmito y queso en la famosa feria de Santo Domingo, trabajo que causo una muy buena impresión sobre la gente domingueña. Pero no fue sino hasta 1995 que Don Rodrigo se hizo de una pequeña pescadería en el mismo Santo Domingo, que no tardo en ser muy famosa a causa de su buen trato con los clientes, producto de buena calidad, y su actualmente famoso ceviche. Con este negocio, logro estabilizar su situación económica y su posición como comerciante por todo el cantón. Indiferentemente de su éxito con la pescadería, Don Rodrigo siguió buscando en que otro campo tenia posibilidad de expandirse, y fue hasta el año 2000 que encontró la oportunidad de administrar la carnicería Santa Rosa, que si bien lucia espectacular en los tiempos de Don Sancho, para ese entonces era la carnicería con menos movimiento de clientes. De ahí, Don Rodrigo batalló junto a sus hijos y su esposa Maritza Vindas, para lograr completar la visión que una vez tuvo cuando por primera vez vio el lugar; una vez establecido como administrador, la gente empezó a frecuentar el lugar, se buscaron expandir ventas fuera del cantón, y siempre, cada persona que dedico su tiempo laboral en ese lugar, fue partícipe de la regla más importante para él, que era de siempre complacer al cliente. Desde ese año 2000, la carnicería inicio un camino de ascenso hasta niveles inalcanzables por cualquier otro centro de carnes de la zona, Don Rodrigo se estableció como el administrador de una de las mejores carnicerías de Heredia, y siempre siguió innovando en la misma, con la diversificación de productos en venta, agrandamiento del local, inicio de operaciones en la chanchera Santa Rosa, ubicada en Guápiles y muchas cosas más; es a este punto que no era posible ver como la carnicería tendría un golpe negativo en su nivel ascendente. No obstante, debido al descontrol de peso, Don Rodrigo falleció en el año 2010, dando repercusiones como el cierre de operaciones en la chanchera y muchas visiones sin completar. La gente empezó a divagar pensamientos en que si era esta una situación parecida a la de Don Jorge Sancho, una carnicería de la mejor calidad, que iría en un descenso seguro. Pero respondiendo con una valentía, fuerza y espíritu emprendedor, Doña Maritza Vindas, la esposa de Don Rodrigo, tomo el mando de la carnicería, rompiendo con las suposiciones y prejuicios que la gente aplico. La señora tomo su papel como administradora igual o mejor que su esposo, ya que en todos los pasos que su difunto esposo dio, ella permanecía atenta a mostrar apoyo e involucrarse en las cosas; la carnicería siguió en su nivel ascendente, y hoy por hoy, se puede decir que está involucrada y a nivel con las mejores carnicerías del país. De un error Don Sanco, al fallecimiento de su administrador original, Don Rodrigo Arley Vargas, la carnicería Santa Rosa, a la mano de Doña Maritza y sus hijos, ha tenido cambios severos a lo largo de su historia, pero son los últimos cambios los que la han posicionado de esa manera. A falta del cumplimiento del siempre emprendedor Don Rodrigo, la administración actual con Doña Maritza sigue luchando por la industrialización y expansión de ventas a lo largo del país, no olvidando darle siempre la mejor calidad y el mejor servicio a sus clientes.