30/12/2024
La PRIMERA ASESINA EN SERIE de la historia, LOCUSTA,
Llegó a Roma desde Gales en el siglo I.
Ya sabía todo lo necesario sobre las propiedades de las hierbas y los venenos. Entre los galos, como otros pueblos celtas, las curanderas eran conocidas como practicantes entre la medicina y la brujería.
Pronto obtuvo bastante fama bajo la sombra de las siete colinas, porque nos aparece por primera vez en la Historia, en al año 54, citada por Tácito, nada menos, que la considera “una persona habilidosa” en envenenamientos, aunque poco discreta, porque ya estaba arrestada y condenada. No sabemos el motivo de su arresto ni cuanto tiempo llevaba en esa situación. Sin embargo, había sido mantenida en custodia “como arma del despotismo”.
Eran los tiempos en que Agripina mandaba sobre Claudio y hacia todo lo posible para que su hijo Neron fuese el sucesor. Así que se comprende que guardase a una mujer con fama de habilidosa envenenadora en la buhardilla.
Agripina le encomendó la tarea de crear un veneno para quitarle los sufrimientos de la vejez a Claudio y que Roma tuviese un nuevo y joven emperador.
Todos sabemos que el tartamudo emperador murió poco después por la ingestión de setas venenosas, seguramente reforzadas con arsénico (se intuye por los dolores, diarrea y lenta agonía de la víctima.
Locusta tenia el don de la prudencia acompañada de su hermana menor, la discreción, y en la Roma de Agripina y el nuevo emperador Nerón, era una perfecta arma de supervivencia.
La habilidosa y prudente Locusta fue mantenida por el estado y se le proporcionó casa, sirvientes y animales con los que mejorar sus habilidades. Ya era una funcionaria de carrera. Aunque custodiada por los pretorianos.
Había que recompensar el gasto a los patrones, así que pronto aconteció otro de sus envenenamientos más sonados y famosos, pese a su prudencia por evitar que la señalasen: el de Británico, hijo natural de Claudio y rival manifiesto del nuevo emperador.
A petición de Nerón lo envenenó de manera imperceptible. Tan imperceptible que apenas le causó a Británico un ligero mareo. Fue otro fallo de dosis por demasiada prudencia y si a Nerón había algo que realmente le molestase, aparte de los críticos musicales, era el exceso de discreción.
Neron mandó traer a Locusta a su presencia y la fustigó con sus propias manos acusándola a gritos de haber creado una medicina en vez de un veneno.. Ella se excuso diciendo que le había dado una dosis pequeña para apartar las sospechas de él. Algo que a Nerón le pareció una tontería. Él no tenía necesidad de ser prudente. Luego, a modo de castigo y prueba, la obligó a preparar otro veneno en su presencia, y de inmediato.
Locusta tardó cinco horas en crear un veneno que fulminó a un cerdo tan pronto le dio un sorbo. Desde luego, se puede decir que Nerón, en el fondo, tenía una paciencia de santo y lo suyo eran cabreos de un momento seguidos de una tranquila espera. Mucho más alegre, la despidió de vuelta a su casa.
Días después, en un banquete, Británico caía fulminado tras beber un poco de agua. El satisfecho Nerón se limitó a decir con sorna que el pobre tenía un ataque de epilepsia y siguió con la fiesta. Las sospechas de envenenamiento corrieron de boca en boca y el nombre de Locusta mezclado con ellas. Se hizo famosa, a su pesar. Convirtiendose en UNA ASESINA SERIAL.
No sabemos cuántas víctimas causaron sus venenos. No hay ninguna fuente antigua que lo diga. Se habla de cientos, pero es una evidente exageración. Sí sabemos que le preparó un veneno rápido a Nerón, en una cápsula de oro, por si le llegaba el momento de suicidarse. Momento en el que los emperadores y los romanos en general pensaban bastante a menudo.
Mu**to Nerón, Locusta se quedó sin protector y no pudo escapar a su fama, que tanto había intentado evitar. El nuevo emperador Galba, deseoso de ganarse al pueblo, decidió, según Dión Casio, “que la escoria que había salido a la superficie en tiempos de Nerón fuese llevada en cadenas a través de toda la ciudad y luego ejecutada”. En la lista que nos da el prolijo Dión aparece el nombre de Locusta.