Hace unas décadas nació una idea, un sueño que se hizo realidad gracias al esfuerzo y la constancia de esas dos personas: José López y Ana Puerma - fundadores de la empresa. Esa idea era, la de freír patatas fritas para vender directamente al público. Empezaron en un bar-churrería friendo patatas fritas y vendiéndolas directamente a los clientes en 1967. Esta idea fue cobrando vida y forma, al cab
o de un tiempo vieron que cada vez tenían mayor demanda, por lo tanto decidieron cambiarse a unas instalaciones más grandes. Las instalaciones estaban ubicadas en la calle Real. En esta época, su hijo empezaba a tener contacto con la empresa, a conocer el proceso de fabricación de la patata frita y su venta. Se casó y su mujer también empezó a formar parte de la empresa. Años después, en 1992, gracias a la gran aceptación de la patata frita por parte de nuestros clientes y una venta mayor, decidieron trasladarse a unas nuevas instalaciones más grandes y más innovadoras. En este tiempo, José López (hijo) y su esposa Encarnación Ceballos, 2ª generación, tomó las riendas de la empresa. Este cambio generacional amplió el mercado de venta y el proceso de fabricación, sin embargo estaba claro que no se podía perder el sello de fabricación de calidad y el carácter artesanal de la patata frita. Hace poco, la 3ª generación ha entrado a formar parte de la empresa: Jose David López - licenciado en Ciencias químicas, con master en gestión de calidad y con muchas iniciativas e ideas para la empresa. Ha reformado las instalaciones y ha modificado maquinaria para adaptarla a los nuevos tiempos. Le esta dando un cambio de “look” a la empresa pero sin cambiar sus fundamentos. La mejor materia prima y la cuidadosa elaboración constituyen el secreto de la calidad de nuestros productos desde hace 50 años. Respetamos los principios fundamentales y tradicionales pero también innovamos y continuamente mejoramos nuestros productos a fin de obtener los resultados acordes a las exigencias de nuestros clientes. En 2017, celebramos 50 años de este sueño que empezó en 1967, gracias al esfuerzo, ilusión, constancia y tesón de dos personas, José López y Ana Puerma.