22/01/2026
Los espacios test agrarios no son un “sitio para probar”.
Son una herramienta de política agraria: reducir riesgo de entrada, profesionalizar y, sobre todo, conseguir que cada proyecto salga instalado.
En Haztegia Urkiola (Berriz) y Enkarterrialde (Artzentales) participo como asesor y mentor. Y lo digo claro: lo determinante no es solo el cultivo. Es el conjunto:
• Acompañamiento (técnico y humano)
• Profesionalización (método, gestión y números)
• Continuidad tras el test (12–24 meses)
• Acceso a tierra (seguridad y estabilidad)
La pregunta incómoda, pero necesaria, es esta:
¿qué dejamos diseñado para el “día después”?
Porque si el test termina y lo demás queda al aire, el sistema pierde lo más valioso: proyectos ya formados, con personas que están listas para consolidarse.
Y un matiz importante: quien ya está instalado también necesita acompañamiento. La base productiva sostiene el sector y tiene retos reales (costes, burocracia, mano de obra, tierra, clima). Relevo generacional sin sostener esa base es relevo “sobre papel”.
Esto va de convertir intención en estructura.
Y estructura en explotaciones que duran.