16/06/2026
👃 Nariz
Compleja y auténtica. Fruta roja silvestre — mora, cereza ácida, frambuesa — con un fondo floral de violeta característica de la Garnacha vieja. La crianza en roble francés aporta especias finas: pimienta negra, clavo, vainilla discreta. Lo que sorprende es la pureza mineral de fondo: la tierra de Serranillos hablando sin intermediarios, gracias a las levaduras autóctonas de la propia parcela.
👅 Boca
Entrada amplia y golosa. Taninos sedosos, pulidos por los 12 meses de barrica pero sin perder tensión. La acidez — bien conservada por la altitud de los viñedos madrileños — alarga el retrogusto hacia notas de frutos secos, tabaco fino y un mineral calcáreo que persiste. Final largo y honesto.
🎓 El Valor Añadido — Lo que no está en la etiqueta
Las cepas pie franco no tienen portainjertos: la raíz original toca directamente el suelo. Esto significa mayor expresión del terroir, menor rendimiento y una complejidad que los viñedos modernos tardan décadas en alcanzar — si lo logran.
Fermentar con levaduras autóctonas de cada parcela es apostar por la identidad frente a la estandarización industrial. Cada botella es irrepetible.
Los preparados biodinámicos de plantas no son folclore: la ortiga activa el nitrógeno, la cola de caballo previene el mildiu, la caléndula atrae insectos beneficiosos. Ciencia antigua, resultados modernos.
Maridaje: Cochinillo, cordero al pastor, queso manchego curado, charcutería ibérica de bellota.
Temperatura ideal: 16–17 °C · Abrir 30 min antes.
Un vino que no se fabrica. Se hereda, se cuida y se embotella con respeto.