14/04/2025
Ox Blanco: la piedra y el velo
En lo alto de la meseta castellana, donde los vientos secos acarician las encinas y las tardes doradas huelen a tierra y a historia, nace Ox Blanco, un vino que no busca la perfección, sino la verdad austera, como la tierra que le da origen. Su etiqueta… una roca desnuda, sin ornamento ni artificio, como si custodiara el secreto de algo antiguo. Ese algo es el velo de flor: una capa de levaduras que crece, lentamente, sobre el vino. Porque Ox Blanco no se disfraza; se expresa sin maquillaje, criado bajo un velo de flor que lo protege y a la vez lo transforma, como una segunda piel invisible que guarda el alma del vino.
El bocoy de castaño, viejo testigo de otras vidas y otras añadas, aporta su sabiduría de madera noble. No impone, susurra. En su interior, durante dos años, el vino respira y se afina, desarrollando notas salinas, almendradas y de levadura, que recuerdan al velo de flor de los vinos generosos , pero con la identidad castellana bien firme en cada sorbo.
Ox Blanco no se bebe, se escucha. Habla de la paciencia, del respeto por el tiempo y de una forma de entender el vino como algo vivo.. Un vino para los que buscan experiencias, no etiquetas. Blanco por fuera, severo por dentro. Como una piedra que, si la rompes, huele a sal, a viento y a memoria.