05/06/2026
El cambio climático está transformando la forma en la que cultivamos, elaboramos y también bebemos vino.
El aumento de las temperaturas nos ha obligado a mirar de nuevo hacia variedades capaces de adaptarse mejor al calor en nuestra zona: Airén, Malvasía, Macabeo… Uvas que durante mucho tiempo estuvieron en segundo plano, hoy empiezan a recuperar protagonismo por su resistencia y su capacidad para dar vinos con identidad mediterránea.
En Jumilla (con clima mediterráneo continental, escasez de lluvia y suelos pobres) hablar de frescura no es hablar de algo sencillo: es hablar de equilibrio, de adaptación y de prestar mucha atención al viñedo.
Para nosotros, el auge de los blancos no es una moda, es una mirada más profunda a nuestro territorio. La evolución no va solo hacia “más vino blanco”, sino hacia blancos con carácter, por eso llevamos desde 2019 enfocados en la plantación de variedades blancas, explorando este camino para elaborar nuevos vinos blancos, más precisos, más especiales y con mucho que contar acerca de su origen.
Creemos que es la respuesta natural a la tierra, al clima y a la forma en que queremos beber hoy.
También nosotros, como consumidores, hemos cambiado. Con más calor, buscamos vinos más finos, frescos y fáciles de disfrutar. Vinos que acompañen una comida informal o una tarde de verano. Y ahí los blancos tienen mucho que decir.