03/09/2026
En la foto, lo que a mí me llama la atención no es que la tumba sea sencilla —eso incluso me parece muy coherente con César Manrique—, sino que la inscripción apenas se distingue, hay restos vegetales secos, piedras desordenadas y el conjunto transmite cierto abandono.
Y se podría mantener exactamente la misma tumba, sin mármol, sin flores artificiales y sin convertirla en un monumento: limpiar el entorno, retirar lo seco, perfilar discretamente la zona y conseguir que su nombre pudiera leerse bien. Seguiría siendo una tumba humilde e integrada en el paisaje.
De hecho, tratándose de alguien que dedicó tantísima atención a la estética, el paisaje y el cuidado del entorno, creo que el mejor homenaje sería precisamente ese: sencillez, sí; dejadez, no.