30/08/2026
🍴 Primero, la mirada: una corteza grisácea, vestida por el moho que la cava cultiva con condiciones de temperatura y humedad medidas al detalle.
Después, el corte: una pasta color marfil, de ojos medianos e irregulares y textura ligeramente cremosa.
Y al final, el bocado: el aroma profundo y el sabor entre lo suave y lo intenso que solo deja esa flora viva del Penicillium candidum tras un mínimo de tres meses de afinado en piedra.
Gracias al proyecto GCP2023003100 QUESONAT (Alternativas sostenibles para el control del crecimiento de mohos en quesos madurados), una iniciativa regional aragonesa cofinanciada por la Unión Europea y el Gobierno de Aragón.