29/05/2026
Confesión: yo era de los que pensaba que el matcha sabía a césped recién cortado. Como amante del café premium, fiel a mi ritual mañanero, miraba ese polvo verde con muchísima desconfianza. «Sí, claro, superalimento... seguro solo es otra moda más», pensaba.
Pero la curiosidad (y la promesa de no tener esa taquicardia de las 12) pudo conmigo. Decidí darle una oportunidad y... oye, ¡qué fantasía! 🤯
Esto es lo que me ha pasado desde que lo probé:
🍃 Energía limpia: me despierta igual que el café, pero sin el típico "subidón" nervioso ni el bajón en picado un par de horas después. La L-teanina hace magia.
😌Concentración máxima: siento el cerebro enfocado, no acelerado. Ideal para trabajar sin dispersarme con una mosca.
✨Chute de antioxidantes: dicen que equivale a unos 10 vasos de té verde normal. Mi piel y mis células ya están dando las gracias.
No voy a dejar el café (eso jamás, es mi primer amor), pero el matcha se ha ganado un hueco fijo en mi día.
Y tú, ¿de qué team eres? ¿Café hasta la muerte ☕️ o ya te has pasado al lado verde 🍵? ¡Te leo en comentarios!