Elaborados con las cepas más altas del mundo, arraigadas en torno a los 2000 metros, en un territorio de frontera donde Bolivia y Argentina se encuentran, estos caldos presentan una serie de características específicas derivadas tanto de las particularidades de un terruño agraciado, como de la altitud geográfica, que los convierten en algo único y diferente en el universo del vino
Una herencia esp
añola en el Nuevo Mundo, surgida al amparo de las estribaciones de los Andes, en el maravilloso vergel del Valle Central de Tarija, Bolivia, y en Cafayate, un lugar destinado por la naturaleza para el cultivo de la vid, en la provincia argentina de Salta. se importan de aquellos lugares casi míticos, vinos y singanis de las bodegas tarijeñas, La Concepción, Campos de Solana, Casa Real, Hacienda San Vicente y de la salteña El Porvenir de los Andes. Todos estos caldos han sido sometidos al control de cata del Equipo Team que dirige la ilustre enóloga española Maria Isabel Mijares, creadora de algunos de los vinos que se presentan y asesora de nuestra compañía. Hay que recordar que la señora Mijares está vinculada desde hace años a aquellas regiones americanas, siendo con el ya fallecido profesor Hidalgo, la impulsora de la nueva cultura del vino boliviano, creadora del CENAVIT (Centro Nacional Vitivinícola) institución radicada en Tarija, y maestra de toda una generación de enólogos bolivianos. A ella se debe en gran medida, la ley que regula la denominación de origen del “singani”, un destilado típicamente boliviano. En la actualidad dirige un equipo hispano- boliviano- argentino sobre las características diferenciales de los viñedos y del vino y singanis de altura.