22/07/2026
CADA ETAPA TIENE UN PROPÓSITO
“LA HISTORIA DE LOS INICIOS DE SINAÍ IBESA”
IA DIOS SEA LA GLORIA!
Hoy Dios me permite regresar a una responsabilidad que hace ocho años marcó una etapa muy especial de mi vida. Regreso con la misma convicción de aquel día: servir al Señor formando hombres y mujeres para su obra.
Pocas personas conocen el inicio de la historia de esta noble institución, pero hoy deseo compartirla.
Una madrugada Dios puso un sueño en mi corazón. Me veía contactando pastores para abrir un nuevo instituto bíblico que preparara obreros para el Reino de Dios. Al despertar comprendí que, cuando Dios deposita una visión en el corazón de una persona, Él mismo abre el camino para hacerla realidad.
Recuerdo que, muy temprano esa misma mañana, busqué a mi amigo, el pastor José María de los Reyes, y lo invité a tomar un café en la cafetería Martins. Ahí le compartí el sueño y la carga que Dios había puesto en mi corazón. Él me escuchó con la amistad y el afecto que siempre lo han caracterizado, y juntos comenzamos a dar los primeros pasos de lo que hoy conocemos como Instituto Sinaí, Extensión IBESA.
Fue precisamente en esa conversación donde nació el nombre Sinaí, un nombre que desde el principio representó la visión de formar siervos y siervas para la obra del Señor.
Posteriormente compartimos esta visión con pastores y pastoras valiosos que decidieron sumarse a este proyecto: los primeros fueron: Romualda Martínez, Isaí Zozaya, Leobardo Zozaya, Terecita Olmeda, Óscar Brambila, y más adelante los pastores Abelardo Guerrero, Nazario Vázquez, Leobardo Durán, además de muchas otras personas que aportaron su tiempo, esfuerzo y amor por la educación cristiana. A todos ellos, mi gratitud y reconocimiento.
Con la visión clara, buscamos el respaldo de nuestras autoridades. La primera persona a quien acudí fue el pastor Saúl Enedino Salce, entonces director de IBESA en Mante. Al compartirle el proyecto, inmediatamente abrió su corazón y nos brindó todo su respaldo para establecer una extensión del instituto en Ciudad Victoria.
Después acudí con nuestro superintendente distrital de aquel entonces, el pastor Daniel de los Reyes, quien nos escuchó con disposición y expresó el apoyo de la directiva distrital.
También tuve la oportunidad de platicar con nuestro superintendente general de ese tiempo, el pastor Abel Flores Acevedo, quien me animó a acercarme al pastor Fernando Figueroa, director nacional de Educación Cristiana. Al presentarle el proyecto, me dijo con entusiasmo: “Cuenta conmigo; comiencen los trabajos y realicen los trámites necesarios.”
Así comenzó esta hermosa historia que solamente puede explicarse por la gracia y la fidelidad de Dios.
Hoy, ocho años después, podemos ver el fruto de aquel sueño: más de 150 alumnos graduados, hombres y mujeres que han sido preparados para servir al Señor en diferentes congregaciones y ministerios.
Quiero expresar un agradecimiento muy especial a la Iglesia Luz para las Naciones la cual ha sido la sede oficial del Instituto Sinaí, por siete años Gracias a toda la congregación por su respaldo, por abrir las puertas de nuestro templo y por permitir que esta institución creciera y sirviera desde ese lugar. Su apoyo ha sido fundamental para el desarrollo de este ministerio educativo.
Asimismo, reconozco y honro a la Iglesia Filadelfia, quien agradezco su respaldo ya que nos permitieron que su templo fuera sede del instituto por un tiempo y nos recibió con generosidad y contribuyó al fortalecimiento de este proyecto.
Aunado a ello también hago ocasión para agradecer el respaldo y participación del Pastor Nazario Vázquez por su apoyo en todos estos años y que incluso desde el primer momento el día de la clausura lo invité para que continuara siendo parte del Instituto y tener de parte de él su si para seguir continuado con este gran proyecto, fue de gran bendición para mi vida, gracias pastor Nazario por tu apoyo mi hermano.
Honro igualmente el trabajo de quienes han estado al frente de una materia en el instituto.
Cada maestro ha dejado una huella y ha realizado una aportación valiosa. La obra de Dios es mucho más grande que cualquiera de nosotros, porque lo que nace de Dios permanece y da fruto.
Y que decir y desear a todo el alumnado que ha egresado y a los que continuarán quienes son parte de el corazón de SINAI IBESA.
Hoy nos corresponde escribir un nuevo capítulo con humildad, excelencia, trabajo en equipo y total dependencia del Señor.
No estamos aquí para competir con nadie. Estamos aquí para servir, preparar obreros para la mies y fortalecer la obra de Dios.
Asumo nuevamente esta responsabilidad como Coordinador de la Extensión Sinaí del Instituto Bíblico con el compromiso de escuchar, sumar esfuerzos, innovar y trabajar junto con maestros, alumnos y pastores para ofrecer una formación bíblica de excelencia.
Sé de la capacidad de la pastora Yaneth Pérez de Zozaya nuestra compañera y recientemente nombrada Secretaria Administradora que seguro será un gran aporte al crecimiento y potencialización de este gran proyecto.
Estoy convencido de que los resultados hablarán más fuerte que las palabras, porque el verdadero liderazgo no se impone: se demuestra con servicio, humildad y fidelidad al llamado de Dios.
“Porque el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor.”
Mateo 20:26
A Dios sea toda la gloria.