13/05/2026
A veces la vida no avisa: llega lo obligado aunque planeado. Un cambio que no se pide pero que el cuerpo exige. Y de pronto todo se siente como ese papel en blanco… vulnerable, abierto, esperando.
Pero entonces aparece el color.
Tú no pintas la flor directamente: la rodeas, la envuelves con trazos sueltos, con manchas imperfectas, con sombras suaves. Y en ese acto sucede algo profundo: lo blanco, lo frágil, lo intacto, empieza a brillar más, como bien me enseñó mi querida
Así también pasa con lo inesperado. A veces el dolor, la pausa o la herida no vienen a borrar lo bello, sino a enmarcarlo. A envolverlo para que lo notemos. Para que lo valoremos. Para que entendamos que incluso en medio del desorden, algo puede seguir floreciendo… Así que a seguir pintando 🎉🎉
Y quizá esa sea la terapia más real: descubrir que lo que te pasó no te quitó la belleza… solo la hizo más visible.