25/08/2026
Dicen que hay que usar menos IA.
Y quizá tengan razón.
Porque últimamente hay mucho texto perfecto, fotografías impresionantes y publicaciones que explican cómo mejorar un rebaño en cinco sencillos pasos.
Pero los animales siguen produciendo exactamente lo mismo.
En el campo, la IA que realmente debería interesarnos no escribe textos ni crea imágenes.
Insemina borregas.
Aunque tampoco hace milagros.
La Inseminación Artificial puede acelerar el avance genético, introducir líneas diferentes y aprovechar sementales probados. Pero sin registros, selección y objetivos claros, también puede multiplicar más rápido los mismos errores que ya teníamos.
Porque utilizar genética nueva no siempre significa mejorar.
Primero hay que saber qué queremos corregir, qué características necesitamos conservar y cuáles definitivamente no conviene seguir reproduciendo.
Así que sí:
Quizá necesitamos menos IA para aparentar que sabemos de producción animal y más Inseminación Artificial para demostrar que sabemos seleccionar.
Una puede ayudarnos a generar contenido.
La otra, si se utiliza correctamente, puede ayudarnos a generar progreso durante varias generaciones.
Y seamos honestos:
Todavía no existe un prompt capaz de corregir una mala decisión genética.