03/06/2026
La historia de varias razas nos recuerda que cuando una característica visual se convierte en el principal criterio de selección, existe el riesgo de dejar en segundo plano atributos que realmente sostienen la productividad.
Un ejemplo frecuentemente mencionado es el del Indobrasil, donde durante años gran parte de la atención se concentró en una de sus características más distintivas: el tamaño de las orejas. Con el tiempo, muchos productores y técnicos señalaron la importancia de volver a poner el foco en aspectos como fertilidad, funcionalidad, adaptación y desempeño productivo.
En Pelifolk vale la pena hacer la misma reflexión.
El color puede ser atractivo y tener demanda comercial, pero una raza se construye sobre características como habilidad materna, prolificidad, crecimiento, adaptación y capacidad de producir resultados generación tras generación.
Porque al final, lo que mantiene vigente a una raza no es lo que llama la atención a primera vista, sino lo que demuestra en el campo.
¿Estamos seleccionando animales por su apariencia o por lo que son capaces de producir?