19/08/2026
Últimamente me hago una pregunta… ¿dónde quedó el respeto? ¿Dónde quedó la empatía? ¿Dónde quedó la compasión por los demás?
Estamos viviendo unos tiempos donde muchas personas creen que porque están detrás de una pantalla tienen derecho a decir absolutamente TODO. A insultar, humillar, burlarse, amenazar, desearle el mal a alguien y escribir palabras que probablemente jamás se atreverían a decir de frente.
Y siempre aparece alguien diciendo: “Ignóralos, no les hagas caso, para eso estás en las redes.”
Pero no. Hay días que simplemente uno no está para eso.
Porque detrás de esta página no hay una máquina. Hay personas. Hay una familia. Hay seres humanos que trabajan, que se cansan, que tienen problemas que ustedes no conocen, que tienen días buenos y días malos, y que también sienten.
Nosotros hacemos contenido porque tenemos un negocio que queremos echar hacia adelante. Nos exponemos porque las redes sociales son parte de nuestro trabajo y porque gracias a ellas hemos podido llegar a muchísimas personas. Pero tener un negocio, crear contenido o tener seguidores NO significa firmar un contrato para aguantar faltas de respeto.
Una cosa es una crítica. Una cosa es decir: “No me gustó”, “no fue mi experiencia”, “entiendo que deberían mejorar esto”. Eso se escucha, se analiza y hasta nos puede ayudar a crecer.
Otra cosa muy diferente es insultar, amenazar, atacar físicamente, burlarse o tratar de destruir emocionalmente a una persona simplemente porque tienes un teléfono en las manos.
Y créanme cuando les digo algo: para exponerse en las redes sociales hay que tener una fortaleza mental increíble. Porque si uno se dejara llevar por cada comentario cruel que recibe, hace tiempo muchos hubiésemos dejado de hacer lo que amamos.
Pero también somos humanos. No todos los días tenemos la misma fortaleza. Hay comentarios que uno lee y sigue. Hay otros que duelen. Hay días en que uno se ríe… y hay días en que simplemente dices: “¿Pero qué necesidad había de escribirle esto a otra persona?”
Antes de comentar, pregúntate algo bien sencillo: ¿yo le diría esto en la cara? ¿Sé lo que esta persona está viviendo hoy? ¿Mis palabras aportan algo o solamente buscan hacer daño?
No sabemos las batallas que está enfrentando quien está al otro lado de la pantalla.
Podemos tener opiniones diferentes. Podemos no estar de acuerdo. Incluso podemos decidir que un negocio o su contenido no nos gusta.
Pero jamás deberíamos perder nuestra humanidad por eso.