20/05/2026
Nunca imaginé dedicarme a la repostería: fue un giro inesperado de la vida que hoy llena mi corazón. Es una mezcla hermosa de emociones: me da calma, paz y mucha alegría al ver felices a quienes prueban mis postres; y cuando algo no sale como espero, siento frustración y un poco de estrés, lo cual me ha enseñado a ser más paciente, tolerante y resiliente. En estos tres años descubrí habilidades que no sabía tener, y cada preparación la hago con todo mi amor y dedicación para agradar a todos. Gracias a mi familia por impulsarme y confiar en mí, y gracias a mis clientes, tan leales y especiales: más que comprar un postre, cada pedido me regala felicidad y una sonrisa. Gracias a ustedes celebro estos tres años de esfuerzo.