24/10/2026
Mañana se cumple un año desde que partiste, y todavía me cuesta aceptar que ya no estás físicamente con nosotros. Hay días en los que me siento sin ganas, muy triste y con un vacío que parece no tener fin. Te extraño en cada momento, en cada recuerdo y en cada pequeño detalle que me hace pensar en ti.
Aunque ha pasado un año, tu ausencia sigue doliendo. A veces quisiera poder llamarte, abrazarte, escuchar tu voz o contarte todo lo que ha sucedido.
Me duele saber que no podré compartir contigo nuevos momentos, pero me consuela recordar todo lo que vivimos y el amor que siempre nos unió.
Gracias, hermano, por cada risa, cada consejo, cada abrazo y cada recuerdo que dejaste en mi corazón. Tu vida fue un regalo, y aunque tu partida me dejó una tristeza profunda, también me enseñaste el valor de amar, de cuidar a la familia y de atesorar cada instante.
Hoy no quiero despedirte, porque siento que sigues presente en nuestras vidas. Vives en nuestros recuerdos, en nuestras palabras, en nuestras costumbres y en todo el amor que nos dejaste. Siempre serás parte de nosotros.
Te extraño más de lo que las palabras pueden expresar. Ojalá pudieras estar aquí, pero
prometo llevarte siempre conmigo y mantener vivo tu recuerdo. Descansa en paz, hermano.
Te amo, te extraño y nunca te olvidaré.