16/01/2020
En 1917, el Congreso de Estados Unidos aprobó una resolución que prohibía la venta, importación, exportación, fabricación y el transporte de bebidas alcohólicas en todo el territorio de Estados Unidos. En enero de 1919 la enmienda fue ratificada; en octubre del mismo año, se aprobó finalmente la ley Volstead, que implementaba la prohibición por la Enmienda XVIII.
Se siguió produciendo alcohol de forma clandestina y también importado de otros países, provocando un auge considerable del crimen organizado.
La gran demanda de bebidas alcohólicas estimuló la fabricación y venta de licores, que se convirtió en una importante industria clandestina; la ilegalidad causó que el alcohol producido adquiriese precios elevados en el mercado negro, atrayendo a éste a importantes bandas de delincuentes.
Un buen ejemplo de esto fueron Al Capone y otros jefes de la Mafia estadounidense, que ganaron millones de dólares mediante el tráfico y la venta clandestina, expandiendo sus actividades criminales a casi todo el país, e involucrando la corrupción de funcionarios y policías. Mucho robo y as*****to, fueron resultado directo del negocio clandestino de alcohol, demasiadas bandas luchaban violentamente entre sí a lo largo del territorio estadounidense para controlar el lucrativo tráfico de alcohol.
El 21 de marzo de 1933 El Presidente Roosevelt firmó el Acta Cullen-Harrison que legalizaba la venta de cerveza que tuviera hasta 3,2 % de alcohol y la venta de vino, siendo aplicable a partir del 7 de abril de ese mismo año, derogando la ley Volstead.