14/04/2026
No todo el mundo es tu cliente, y querer venderle a todos es lo que muchas veces termina bajando tu valor. No todos buscan calidad, no todos entienden tu trabajo y no todos están dispuestos a pagar lo que vale, y eso está bien.
Cuando dejas de intentar convencer a todo el mundo, empiezas a trabajar con los que sí son para ti, los que valoran, los que regresan y los que recomiendan. Y eso también es abundancia.