04/12/2019
Había una vez...
Un Chef que después de tanto trabajar, se sentaba a descansar en un rico poltrón de color verde menta, en el cual se sentía tan bien... que hasta se quedaba dormido de cuando en cuando. Pero cuando no se dormía, entrelazaba sus grandes manos encima de su prominente barriga y hacía algo que le gustaba tanto como cocinar, se ponía a pensar!!!
Este personaje de las cacerolas, era muy habilidoso para crear con poco, excelentes platillos que eran la delicia de todo el Pueblo... Pero algo lo tenía muy preocupado, ya que se acercaba la Navidad y no tenía ni la menor idea de que cocinarla para el deleite de sus comensales...
Navidad!!! Una fecha muy especial y mucho más lo era la cena, debía elaborar muchos platillos para la ocasión y no lograba elegir entre todo su arsenal de delicias... De pronto, el sueño lo venció y se quedó dormido.
Entre su rico sueño.... De repente se vio vestido como uno de los protagonistas de la Navidad, nó no era el Señor Pavo, tampoco era la refulgente estrella que corona todos los pinos en los hogares.... era aquel Abuelo bonachón, que siempre premia con sus dádivas generosas a todos aquellos que se portaron bien durante todo el año, el cual siempre ríe con su emblemático y navideño JO JO JO JO!!!!... Adivinaron!!! Santa Clos!!! pero esta ves, no viajaba en su mágico trineo, y tampoco lo acompañaban sus renos encabezados siempre por Rodolfo... Santa viajaba columpiandose de estrella a estrella, eso sí... su gran s**o lo acompañaba.
El tiempo apremiaba y Santa necesitaba bajar a entregar los presentes,... Pero no sabía por dónde comenzar, eran tantos!!!
Entonces, decidió dejarlo a la Señora Fortuna y ésta eligió por él una cabaña en donde al entrar no encontró a nadie, solo la calidez y un hogar muy sencillo....
Bueno, ya estaba ahí y recordó que en las manos se encontraba su s**o contenedor en el cual existían cosas y objetos que el desconocía.... Pero recordemos, el s**o de Santa es mágico y los regalos van destinados a su recipiente, porque este los pidió con santo y seña o.... porque le hacen mucha falta.
Al abrirlo y meter la mano en él, sacó una sopera grande grande, llena un aromático y calientito caldo de pollo, el cual fué a depositar encima de la maltrecha estufa que habla en un rincón, Santa.... siguió urgando en su morral y llegó a su gran mano un gran jamón finamente aderezado y adornado acompañado con 5 tazones con puré de papa y tocino.... Los cuales tuvieron destino encima de la única mesa que adornaba la casa, Santa sacudió el s**o y este dejó salir un espectacular aroma a chocolate y miel... era el postre!!! El cual coronó y acompañó a la pierna ya servida...
Como Santa es muy detallista, no se pudo ir a seguir su derrotero de felicidad, sin antes decorar de Navidad el hogar.
Pasó la mirada por su entorno y procedió a seguir sacudiendo su s**o, encontrando muchas hojas de muérdago, cintas color rojo y cascabeles.... confeccionando con todo esto, una bella corona para la puerta.
Después de esto, ya era hora de partir, cuando el ruido del hervor del caldo, que había dejado encima de la estufa encendida, antes de quedar dormido en su sillón color verde menta.... Lo despertó!!!
Lleno de energía se levantó, ahora si con su idea perfecta , para preparar su cena Navideña de esa noche.