23/12/2025
¡¡¡Bacalao!!!!
Este bacalao se hace con calma y cariño, porque el secreto está en dejar que todo se cocine a su ritmo. Vale totalmente la pena.
Primero, en una cacerola de barro, pon buen aceite de oliva a fuego medio. Cuando esté caliente, agrega el ajo y déjalo freír unos 15 minutos, sin prisas y sin que se queme, solo para que suelte todo su sabor.
Luego entra la cebolla bien picadita. Súbele a fuego medio-alto y sofríela media hora, moviendo seguido, hasta que esté suave, bien cocida y con un ligero dorado.
Mientras eso pasa, ve preparando el tomate rojo. Pásalo por agua caliente para quitarle la piel (no la tires). Parte los tomates a la mitad, quítales las semillas y las partes duras, y corta la pulpa en cuadritos pequeños. La piel y las semillas muélelas juntas, cuela la mezcla y guarda ese jugo espeso de tomate.
Cuando la cebolla esté lista, agrega el tomate picado y deja que se fría una hora completa, para que se concentre bien el sabor. Después añade el tomate licuado y colado y deja que todo se cocine otra hora más, revisando la sal poco a poco para no pasarte.
Ahora sí, agrega el bacalao ya desalado (remojado de 24 a 48 horas). Déjalo cocinar media hora, para que agarre todo el sabor del guiso.
Después van las alcaparras, la almendra fileteada y las aceitunas rellenas de pimiento en rebanadas. Cocina otra media hora, hasta que veas que el jugo de tomate ya bajó y el guiso está más espeso.
Al final, agrega las papas cambray ya cocidas y limpias, junto con los chiles largos, y deja todo media hora más. Prueba, ajusta la sal y listo.
El resultado es un bacalao lleno de sabor, perfecto para compartir, acompañar con pan y disfrutar sin prisas en estas fechas