14/04/2026
Todo empezó sin grandes herramientas, sin cursos, sin nada perfecto… solo con ganas.
Recuerdo que mis primeros intentos no fueron con moldes profesionales ni equipos caros. Al contrario, hacía mis propios cortadores con cartón y papel aluminio, improvisando, probando, equivocándome y volviendo a intentar. No era lo ideal, pero en ese momento era lo que tenía… y con eso me bastaba.
Cada galleta que salía no era perfecta, pero llevaba algo más importante: esfuerzo, ilusión y muchas ganas de aprender.
Poco a poco fui mejorando. Lo que antes me costaba, después me salía más fácil. Lo que antes veía imposible, con práctica se volvió parte de mi día a día. Sin darme cuenta, pasé de “a ver si me sale” a hacerlo con más seguridad, con más amor y con un estilo propio.
La repostería no llegó a mi vida como algo grande desde el inicio… fue creciendo conmigo. Entre errores, pruebas, desvelos y pequeños logros que para mí significaban muchísimo. no soy profesional aun me falta mucho, pero sigo aprendiendo
Y hoy, cuando veo todo lo que hago — no puedo evitar pensar en ese inicio tan sencillo… porque ahí fue donde empezó todo.
No con lo mejor… pero sí con todo el corazón.
゚viralシ